LAS NEGOCIACIONES SEGUIRAN CON CONVIASA Y ALGUNOS FONDOS DE INVERSION

Vendieron Varig y ahora se espera saber el futuro de su participación en Pluna

Ahora se espera saber cuáles serán los pasos a seguir para la venta de su participación en Pluna Uruguay, de la cual es dueña del 49% de las acciones.

El único interesado hasta el momento en esas acciones es la venezolana Conviasa, la cual esperaba que se dilucidara el futuro de Varig para proseguir con las negociaciones. No obstante Varig está dispuesta a negociar con cualquier otro comprador para sus acciones en Pluna, inclusive algunos fondos de inversión.

No obstante hasta ayer no se conocía si la participación de varig en Pluna había quedado en lo de nominado «Nueva Varig» (o sea el paquete comprado) y «Varig Antigua», un consorcio que quedó con algunas propiedades de la empresa.

El ministro de Transporte, Víctor Rossi dijo que hay sostenidas gestiones para hallar un nuevo socio para adquirir el 49% de las acciones que hasta el momento tiene Varig. «Pero no ha sido fácil, ni lo es ahora, cambiar de socio», comentó Rossi. No descartó la asociación con Conviasa pero, objetó, que «hay dificultades para instrumentarla a causa de la propia organización» de la empresa venezolana.

La empresa adquirente de Varig, Aéreo Transportes Aéreos, es una división de la compañía de fletes VarigLog, propiedad de inversores brasileños y del fondo estadounidense de pensiones Matlin Patterson.

El consorcio, único ofertante en la subasta, pagó el precio mínimo de 24 millones de dólares. Con ello adquirió la marca Varig, sus rutas y sus aviones.

Los adquirientes se proponen reestructurar la aerolínea reduciendo la plantilla de 10.600 funcionarios y funcionarán inicialmente con los apenas 13 aviones disponibles.

 

Invertir U$S 485 millones

El nuevo dueño se comprometió a invertir 485 millones de dólares en la compañía. Además, deberá garantizar el traslado de los pasajeros que tienen billetes adquiridos por 120 millones de dólares y de los usuarios que acumularon millas que dan derecho a otros viajes valorados en 33 millones de dólares, señala la oferta leída en la subasta realiza en el aeropuerto Santos Dumont de Rio de Janeiro. Las inmensas deudas de la compañía, que superan los 3.000 millones de dólares, quedarán en la llamada «Varig antigua» que heredará propiedades inmobiliarias, el centro de entrenamiento de pilotos y una línea entre las ciudades de São Paulo y Porto Seguro (sureste). La «Varig antigua» también tiene los derechos sobre el dinero que espera recibir del Estado, al que le reclama unos 3.000 millones de dólares por pérdidas ocasionadas por una congelación de precios y créditos fiscales en el pasado.

El precio mínimo de adjudicación fue fijado en 24 millones de dólares, que ya habían sido aportados por los adquirentes en las últimas semanas para evitar el cierre de la compañía y mantenerla en servicio, aunque con un número de rutas muy menguado.

El precio mínimo para la compra de Varig había sido establecido en más de 800 millones de dólares en una subasta anterior, hace un mes, la cual finalmente tuvo que ser declarada desierta, porque el único interesado, que representaba a los trabajadores, no tuvo dinero para cumplir su oferta.

 

La baja del martillo

Ayer, el rematador público, Carlos Alberto Barros; el presidente de Varig, Marcelo Bottini; y el presidente de VarigLog, Joao Luis Bernes de Sousa, bajaron juntos el martillo que adjudicó la subasta, en un gesto que pareció cerrar la larga novela iniciada hace un año cuando la aerolínea se colocó bajo amparo de la ley de quiebras.

El juez Roberto Ayoub, encargado de la recuperación judicial de la empresa, fue ovacionado por haberse empeñado en evitar la quiebra de una compañía que en sus 79 años se convirtió en un ícono de Brasil.

«Nace una nueva Varig», dijo Bottini, en tanto que los adquirentes dijeron que negociarán inmediatamente las deudas con los arrendatarios de aviones de la compañía, que amenazan en la justicia con llevarse esos activos.

Una Corte de Nueva York decidirá hoy si mantiene la prohibición de retirarle a Varig los aviones reclamados por sus acreedores estadounidenses.

«Comienza una nueva etapa. El gran desafío es la negociación con los arrendatarios de los aviones», dijo Bernes de Sousa. *

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