Los mercados se empeñan en dejar atrás el pesimismo
En cumplimiento de su subordinación institucional al Congreso, la Reserva Federal o Banco Central de los EEUU no se preocupó demasiado de transformar en certezas lo que la propia FED no tiene claro aún: hasta dónde llega efectivamente el resurgimiento del riesgo inflacionario y los efectos que sobre la estabilidad de largo plazo está teniendo la acumulación de los fuertes incrementos de las tasas de interés que la FED viene implementando desde junio de 2004.
Forzando el optimismo
Ayer, inmediatamente a la presentación del informe de Bernanke, las agencias especializadas en economía y los propios brokers neoyorquinos colocaron el énfasis de su traducción en la «moderación», de la cual Bernanke quiso revertir el informe. En tanto, los mercados operaron con una idea general de mayor tranquilidad. La tranquilizadora interpretación «de mercado» de las afirmaciones de Bernanke fueron apoyadas ayer por la divulgación del aumento de la inflación subyacente –sin los precios de la alimentación y la energía– para el mes de junio, relativamente mejor a la esperada, 0,3%. Con dicho registro la inflación anualizada se ubica en el 4,5% para los doce meses previos a junio. Este dato aún no figuraba en el informe difundido por la FED.
Bernanke sostiene que la economía norteamericana está creciendo con suficiente fuerza, aparentemente con indiferencia del duro choque al cual ha sido sometida por la política monetaria en los dos últimos años. El presidente de la FED subraya la importancia que tiene el mantenimiento del crecimiento de la economía internacional en tasas cercanas al 5%, como garantía para que el aterrizaje de la norteamericana no sea demasiado brusco. El informe de la FED contiene un prolijo análisis de la economía y su perspectiva en su entorno planetario y lista una serie de riesgos potenciales cuyo desenlace final, insiste Bernanke en su presentación oral, la FED no puede aún tener muy claro, dados los problemas de información y la volatilidad de los precios, incluyendo las remuneraciones del trabajo y los gastos de las familias.
En realidad, el temor de Bernanke y la FED consiste en no poder definir aún la brusquedad de la política monetaria que ha elevado los pisos del dinero en el mundo por encima del 5% anual. Pero esta interpretación, un poco más considerada de los desequilibrios que padece la economía norteamericana, no se compadece en demasía con la necesidad que tienen los mercados de superar la actual coyuntura de fuerte incertidumbre. La bolsa paulista aumentó en la jornada de hoy prácticamente un 5% el precio medio de sus acciones, multiplicando en la periferia el forzado optimismo que se expandía del norte. *
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