Los países más ricos preocupados por el precio del petróleo y a favor de la energía nuclear
El G8 expresó ayer su preocupación por la fuerte subida de los precios del petróleo, sobre todo tras la ofensiva israelí en Líbano, y defendió diversas alternativas, entre ellas la nuclear, como fuente de energía.
En una declaración común divulgada el domingo en su cumbre de San Petersburgo, los países del G8 calificaron de «grave problema» la espectacular alza de los precios del petróleo, que se aceleró tras la crisis en Medio Oriente. «Para superar el desafío que supone garantizar un suficiente abastecimiento» de energía en el mundo «debemos resolver graves problemas», como «los altos y volátiles precios del petróleo», subraya el texto. El precio del barril de crudo batió esta semana récords históricos, superando por primera vez los 78 dólares. Estos precios del petróleo pueden amenazar el crecimiento de la economía mundial, hasta ahora poco afectada por el encarecimiento de la energía. El principal factor de esta espiral en los precios es el temor a un conflicto generalizado en Oriente Medio, tras los enfrentamientos entre Israel y el Hezbolá libanés, que podría implicar a Siria e incluso a Irán, miembro de la OPEP y gran productor de oro negro.
El G8 quiso sin embargo enviar un mensaje tranquilizador, y se comprometió a proseguir sus esfuerzos de ahorro de energía, a invertir «en toda la cadena de suministro», y a diversificar sus fuentes de energía.
Entre ellas, desde luego, las energías renovables, pero también la nuclear, que vuelve a estar de moda a nivel mundial tras el encarecimiento del crudo.
En su declaración, el G8 subraya que los países de este grupo «que tienen o estudian proyectos de utilización y/o de desarrollo nuclear (…) consideran que el desarrollo de esta fuente de energía contribuirá a la seguridad energética mundial, reduciendo la contaminación del aire».
Salvo Alemania, la mayoría de los países del G8, como Estados Unidos, Francia, Rusia o más recientemente Gran Bretaña, ya anunciaron claramente su intención de seguir esta vía.
Por otra parte, los países del G8 se comprometieron a promover en el mundo mercados de energía «abiertos y transparentes».
El G8 (Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Japón y Rusia) abogó por una serie de principios directores para el funcionamiento de los mercados, que deben ser «abiertos, transparentes, eficaces y competitivos», indica el texto.
Además, sus miembros defienden la existencia de un «marco legislativo transparente y equitativo» para favorecer las inversiones en el sector energético.
Los países del G8 afirman su apoyo a los principios de la Carta de la Energía, firmada en 1994, pero que Rusia no ratificó desde entonces. El sector energético debe estar sometido a las reglas de la libre competencia, según esta Carta.
Rusia, sin embargo, se ha abstenido de ratificar el texto para no tocar el monopolio que su gigante nacional Gazprom tiene sobre el transporte de gas. Este sigue siendo uno de los temas de controversia entre Moscú y sus socios europeos del G8, muy dependientes del gas ruso. *
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