La contracción monetaria no parece estar restringiendo la demanda interna
Presumiblemente también, la demanda de pesos se ve incrementada fuertemente en estos días como consecuencia del saldo positivo de la balanza de servicios turísticos. La hipótesis con la cual trabajan las autoridades tiene en cuenta un ingreso de turistas en estas vacaciones de invierno, aproximado a las sesenta mil personas, incluidos unos veinticinco mil argentinos. Al día de ayer aún no había estimaciones sobre la salida de uruguayos por similar concepto, una de las variables más interesantes para estimar cuál es la propensión al gasto medio en este rubro de las familias y aproximarse por tal vía a una estimación de cómo evoluciona el consumo. Empero, ya hay algunas estimaciones acerca de cuál sería el porcentaje de incremento del gasto en el consumo interno de las vacaciones de julio, medido por un indicador indirecto pero muy representativo, el tránsito en la estación de Tres Cruces, el que estaría creciendo en órdenes del 6% y 7% en relación a lo observado en las vacaciones julianas del año pasado.
Desafíos fuertes para la política monetaria
Más allá de la importancia del registro y evaluación del movimiento turístico y el gasto de los uruguayos en estas vacaciones sobre las cuentas nacionales y la propia evaluación de las políticas sectoriales, los datos son importantes para intentar entender un poco más qué es lo que sucede efectivamente con la demanda, desde un enfoque de interés monetario o, mejor dicho, acerca de si la nueva contracción monetaria que está implementando el Banco Central alcanza o no para contener los rebrotes inflacionarios que han aparecido como factor de riesgo con fuerte ponderación en la perspectiva de estabilidad. El BCU es responsable, sobre todas las cosas, de asegurar que la expectativa de inflación que tiene el mercado se ubiquen en el rango del 4,5%-6,5%, la meta oficial para los próximos doce meses. De no ser así, la expectativa de un deterioro o una valorización excesiva de la capacidad adquisitiva de los salarios e ingresos en moneda nacional generaría conductas de especulación y caída de la inversión difíciles de soportar para la fragilidad de la economía. En esa línea de responsabilidades, el BCU está enlenteciendo marcadamente la expansión de la cantidad de pesos que dispone el público. Eso es lo que se puede observar en la gráfica adjunta, pese a que ni el mercado ni el propio BCU tengan disponibilidad inmediata de la información sobre la cantidad de pesos que efectivamente están en el mercado en estos días.
Naturalmente el BCU puede incidir tan sólo sobre los medios de pago en pesos. Empero, es presumible que la ampliación de la demanda de pesos esté excediendo la oferta actual de esta moneda «permitida» por el BCU. Las incertidumbres ahora no reparan sólo en la eventual desvalorización del peso sino que suponen la continuidad en la desvalorización, mayor, del dólar. Lo cual induciría a una propensión a gastar más dólares que pesos con el consecuente impacto sobre la demanda de estos últimos. Esto plantea varios problemas para los equilibrios internos y todo se concentra en la capacidad del regulador para entender qué es lo que está sucediendo realmente con la demanda de pesos vinculadas al gasto interno que tienen, fundamentalmente, las familias.
Explicación de la Gráfica:
La evolución de la cantidad de dinero real (en pesos) que tiene el público en este momento puede inferirse de la contracción de los medios de pago que indirectamente muestra la figura. El M1 es el indicador que a partir de diciembre pasado utiliza el Banco Central para «seguir» la cantidad de medios de pago reales con los que cuenta el país. El M1 es la cantidad total de pesos emitidos y que no están retenidos por una u otra razón en el BCU ni en los bancos. Al término de mayo último dato disponible- el M1 había caído un 7% en relación a su nivel de abril y es presumible que esta contracción se haya mantenido o aún incrementado en junio y esta primera quincena de julio.
La gráfica muestra esta caída para mayo, omite lo que sucedió y no se conoce aún en junio y permite visualizar cuál ha sido el aumento anual que tuvo la cantidad de dinero en relación a la cantidad de pesos que poseíamos en esos mismos meses del año pasado. Obsérvese la variación de la tendencia que se inicia en mayo y la disminución de los medios de pago que tendremos en el curso del presente trimestre calendario si, efectivamente, la expansión de los medios de pago reduce su incremento al 18% real anual, tal cual ha sido anunciado por el Copom en su comunicado del pasado martes 5 de junio. *
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