Precio del petróleo retoma senda alcista por crisis profunda en Medio Oriente
En la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex), el barril de crudo de tipo «light sweet» para entrega en agosto subió 79 centavos, para cerrar en 74,95 dólares.
«Â¡Medio Oriente está estallando!», exclamó Fadel Gheit, analista de Oppenheimer, citando el recrudecimiento de la violencia en Irak, entre Israel y sus vecinos y las tensiones en torno al programa nuclear iraní. «Los precios del petróleo reflejan siempre las tensiones (geopolíticas) mundiales, y estas tensiones están aumentando», agregó.
El precio del petróleo sigue ejerciendo fuerte presión sobre el déficit comercial estadounidense, por más que éste haya resultado un poco inferior a las previsiones, al haber aumentado sólo a 63.800 millones de dólares en mayo.
El déficit comercial de mayo aumentó un 0,8% tras haber registrado 63.300 millones en abril, incremento que no obstante es inferior a lo que esperaban los analistas, indicó el miércoles el Departamento de Comercio estadounidense.
«La buena noticia es que el déficit prácticamente no cambió mientras el déficit petrolero aumentó 4.400 millones de dólares», estimó Nigel Gault, de Global Insight.
Pero las opiniones sobre la evolución a largo plazo de esta tendencia están divididas.
«Estas cifras son buenas en el conjunto de la economía estadounidense. El aumento (del déficit) se debe a los altos precios del petróleo, que inevitablemente no durarán demasiado», aseguró el economista Drew Matus, de Lehman Brothers.
En mayo, el precio a la importación del barril de crudo alcanzó un récord histórico de 61,74 dólares, lo que marcó su mayor progresión mensual desde setiembre de 1990, poco antes de la Guerra del Golfo.
«Aparte el petróleo, el déficit se redujo bastante» al alcanzar su nivel más bajo desde agosto de 2005, hizo notar John Lonski, economista de Moody’s Investors Service, para quien «la buena noticia es el aumento de las exportaciones».
Estas progresaron más que las importaciones (+2,4% contra +1,8%), debido en particular a las buenas ventas de aviones comerciales. Además, los estadounidenses compraron menos automóviles, bienes de consumo y productos alimenticios provenientes del extranjero.
Esta tendencia se explica por la moderación del crecimiento, que repercute en los bolsillos de los consumidores. Y aún la economía no acabó de desacelerarse, habida cuenta del alza de las tasas de crédito, de la disminución de la progresión de los precios inmobiliarios y de la inflación. *
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