"LA EMPRESA NO TIENE OPCIONES Y LOS TRABAJADORES TIENEN UNA OPORTUNIDAD MEJOR EN LA ALTERNATIVA"

El jefe de política económica del Ministerio de Industria reclama cambios en la estrategia de negociación laboral

Entrevistado por Sonia Breccia en su programa Primera Voz, en la mañana de ayer, Rodríguez realizó una serie de comentarios de sumo interés para una comprensión más clara de qué es lo que está sucediendo efectivamente con la estrategia de negociación colectiva que el gobierno abriera hace un año y que tiene en estos días sus primeras instancias correspondientes al corriente año.

Importa advertir que la negociación colectiva y sus resultados son un componente esencial de la coyuntura económica y, en particular, la previsión de sus resultados compone uno de los ejercicios de mayor atención por los núcleos profesionales que trabajan en la perspectiva de riesgo de la economía.

En otras palabra, ya sea en la visualización de los riesgos inflacionarios en el caso de la discusión del Comité de Política Económica del BCU, sea en la simulación de los costos y presupuestos de los proyectos públicos y privados, o sea en la propia identificación de oportunidades y amenazas que realizan naturalmente las familias, adivinar qué sucederá de aquí en más con las relaciones del trabajo y el capital es una de las artes esenciales insitas de la actividad económica.

Según sea la percepción de cómo evoluciona la calidad de esa relación del capital y el trabajo en sus contextos, mejorará o empeorará el «clima de la inversión» y, naturalmente mejorará o empeorará la inversión. El mercado va descontando esa visualización a futuro de este tipo de variables y ese resultado contribuye a que el crédito, el empleo y el nivel de actividad mejoren o empeoren.

 

Despejar la incertidumbre y respetar lo convenido

La experiencia de negociación colectiva es novedosa y deberá ser evaluada en una perspectiva más amplia. Empero, la visión de «cómo va la cosa» o si la dirección de la experiencia está bien o mal encaminada es insoslayable. Entre otras cosas porque, más allá de los resultados globales de la misma en materia de generación de valor, justicia, etcétera, los impactos públicos del actual relacionamiento del trabajo y el capital, o del trabajo y el propio Estado, están produciendo «ruidos» que deben ser explicados. Partiendo de la base de las afirmaciones que realizara Rodríguez en el programa de Breccia, la separata de economía de LA REPUBLICA entendió necesario pedirle al entrevistado algunas precisiones agregadas. He aquí las breves respuestas formuladas sobre un cuestionario enviado inmediatamente a que finalizara la entrevista de ayer.

LR.  Usted ha indicado que la negociación colectiva tal cual está planteada dejaría de lado la posibilidad de que los trabajadores de empresas generadoras de valor pudieran negociar una captación de mayores ganancias que fueran realizadas, por ejemplo, en base a una negociación específica, ¿por qué?

 

JMR.  La teoría económica actual sobre la competitividad internacional cuestiona la visión tradicional de las ventajas comparativas según la cual cada país debe especializarse en lo que tiene alguna ventaja e importar el resto de los productos. Hoy se piensa que la competitividad se genera, que es un proceso acumulativo que ocurre al interior de las empresas. Estos procesos son más eficientes si participan todos, desde los gerentes hasta los trabajadores de todas las calificaciones, porque cada uno tiene un conocimiento específico que aportar. Para que esto ocurra debe haber involucramiento y para lograr esto se requiere una negociación diferente de la actual. Que trate los temas salariales mínimos, pero también una parte asociados al logro de resultados, que incluya sistemas de participación en la gestión y la capacitación permanente. Estos temas deben negociarse a nivel de empresa, articulados con la negociación a nivel de rama de los Consejos de Salarios

 

LR.  ¿Cuáles son los motivos principales que lo han inducido a afirmar que la estrategia de negociación en su actual formato no es la más conveniente?

 

JMR.  La negociación «exclusivamente de salarios» era propia de un modelo de empresa donde todas las decisiones eran tomadas en la cúpula y no se involucraba a los trabajadores en una estrategia de competencia por bajos costos de productos homogéneos. Los países (y empresas pequeñas) no tienen posibilidades de ganar con esta estrategia. Deben especializarse en productos de más calidad, valor agregado y conocimientos. Si una empresa quiere implementar esta estrategia, debe contar con el apoyo de los trabajadores y esto requiere una negociación como la indicada antes, no basta limitarla a la distribución sino que tiene que incluir aspectos que afectan la producción. La empresa no tiene opciones y los trabajadores tienen una oportunidad mejor en la alternativa.

 

LR  ¿Cuál sería la manera más operativa y funcional para «vincular» la experiencia actual a una variante más funcional de la negociación?

 

JMR  La forma es la articulación de los diferentes niveles de negociación. Es decir, aprovechar nuestra experiencia tradicional de Consejos de Salarios, pero complementándola con una negociación a nivel de empresa con los temas antes mencionados. Incluso se podría pensar en una negociación a un nivel más macro con objetivos más amplios. Esto puede parecer muy alejado de la realidad, pero el mundo está lleno de experiencias de este tipo. Y puede parecer muy distante de lo que está ocurriendo, donde los niveles de enfrentamiento son muy elevados. Esto es cierto, pero se debe a que los cambios legales recientes cambiaron las reglas de juego en el relacionamiento laboral, y hoy no hay certeza en cuáles son esas reglas. Por eso existe una condición para pasar a un nuevo modelo de relaciones laborales, llegar a un nuevo acuerdo sobre cuáles deben ser esas reglas. Este acuerdo debe ser construido por los tres actores: gobierno, trabajadores y empresarios. Incluso aunque luego este acuerdo pueda ser formalizado o sustituido por una ley.

 

LR  De ser posible ¿esa modificación del plan debería o podría vincularse con otros aspectos del programa de gobierno, ejemplo: inserción internacional, reformas del régimen de competencia y de la legislación de quiebras y reestructura empresarial?

 

JMR.  Sin duda. En algunos de esos temas es necesario legislar porque nuestra legislación es muy vieja y está desactualizada. Sobre la inserción internacional es necesario redefinirla. El gobierno sigue apuntando al Mercosur, pero la evolución del bloque no cubre nuestras expectativas al no consolidarse la libre circulación. Por eso, sin dejarlo, debemos complementar ese acuerdo con otros extrarregionales. Solo así ampliaremos mercados para producir más y generar más empleos. También es necesario implementar políticas activas para aumentar la especialización productiva y consolidar la competitividad de las cadenas productivas. Se está comenzando con esto, luego de décadas.

Finalmente la postura empresarial tiene una gran importancia. Sin un empresariado moderno hay grandes limitaciones de concretar cambios. El gobierno puede estimular  y lo va a hacer  pero no puede imponer reestructuras de empresas.

También los trabajadores pueden apoyar, pero el empresariado debe modernizarse.

Hay empresas en Uruguay que se han reestructurado con apoyo de los trabajadores lo que les permitió crear empleos y aumentar producción y exportaciones. Pero no son muchas. Esto indica primero que es posible y segundo que los que arriesgan verdaderamente aun son minoría. Es un problema grande del país. *

 

* La transcripción de la entrevista realizada por Sonia Breccia puede ser leída en: www.1410am
libre.com.uy

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