Si Doha fracasa, el acceso de Uruguay a los mercados se verá "coartado"
El nuevo fracaso de las negociaciones en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC) del pasado fin de semana en Ginebra preocupa a todos los países y en particular a EEUU, ya que cada día parece más posible que no se llegue a un acuerdo antes de la expiración del mandato especial de negociación otorgado al gobierno por el Congreso.
Consultado el embajador Carlos Amorín precisó que aún no se puede hablar de fracaso, más allá de que reconoció que «está muy complicado». En la hipótesis de que fracasen todas la negociaciones, Amorín afirmó que las posibilidades que tiene nuestro país de acceder a nuevos mercados o de poder vender más productos y en mayores cantidades «se verán coartadas».
El jerarca advirtió que lo que más preocupa es que en estas negociaciones se está buscando que los países desarrollados pongan fecha para finalizar con los subsidios a sus exportaciones y que, por otra parte, avancen en restricciones, aunque sea parciales, a los subsidios domésticos, aquellos que se distribuyen internamente a los productores. «Esto sería lo más negativo para nuestro país, que no se pueda avanzar en estos puntos» ,sentenció.
En relación a las negociaciones que el país lleva adelante con EEUU sostuvo que «sería muy conveniente para nosotros que se solucionen los temas multilaterales, porque nos ayudaría al acceso a ese gran mercado, que habría que hacerlos extensivo a las negociaciones con la UE y el propio Mercosur».
Reiteró que en una negociación bilateral se puede negociar los subsidios a la exportación pero es muy difícil negociar la disminución de los subsidios domésticos. También advirtió que los llamados «países del sur» conforman un mosaico «muy heterogéneo» precisando que cada uno tiene intereses diferentes, lo que quiere Brasil «no necesariamente es lo que le sirve a Uruguay ni tampoco a la India, o a China».
La reunión de Ginebra
El sábado finalizó la reunión previa de Ginebra donde no hubo acuerdo y donde los estadounidenses no se sintieron a gusto en la posición de acusados, enfrentados a países en desarrollo que lo acusaban de exigir un mayor acceso a los productos norteamericanos sin ofrecer en contrapartida una reducción sustancial de sus subvenciones agrícolas.
Hasta ahora, Estados Unidos se escondía detrás de los europeos, afirmando que su propuesta de octubre de reducir en 60% los subsidios a los granjeros estadounidenses obligaba a la Unión Europea a mostrar la misma osadía.
Los límites de esta táctica quedaron de manifiesto en la reunión de Ginebra y ahora, ante un Congreso poco dispuesto a nuevas concesiones en el sector agrícola debido a las próximas elecciones, el gobierno de Bush se encuentra de cierto modo entre la espada y la pared.
En cuanto a las consecuencias para Estados Unidos de un fracaso definitivo en la OMC, pueden ser dolorosas, ya que como primera economía mundial necesita una mayor apertura de los mercados para alimentar su crecimiento.
El ex presidente del banco central estadounidense Alan Greenspan identificaba con frecuencia la amenaza de un retorno del proteccionismo como uno de los mayores peligros para las economías norteamericana y mundial. La ministra británica de Relaciones Exteriores, Margaret Beckett, reconoció: «Me sentí muy decepcionada al enterarme de que la reunión ministerial de la OMC acabó sin acuerdo». Beckett dijo que abordará la sugerencia del mandatario brasileño Lula de organizar una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de países del G-20 (emergentes) con los del G-8 (industrializados), para dar un impulso político a la OMC. «Si dejamos pasar la oportunidad» que se cerrará a inicios de 2007 con el fin del mandato negociador conferido por el Congreso estadounidense al presidente George W. Bush, «probablemente deberemos abandonar cualquier idea de avance antes de 2008 en la mejor de las hipótesis», advirtió Beckett. *
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