A DIFERENCIA DE BRASIL, URUGUAY CARECE DE UN COLCHON PARA AMORTIGUAR EVENTUALES DESEQUILIBRIOS EXTERNOS

El país se enfrenta al aumento del riesgo sin margen financiero

En el mensaje que acompaña el proyecto de Rendición de Cuentas, el Poder Ejecutivo atribuye la disminución del déficit fiscal en 1,2% del PIB durante el pasado año, «exclusivamente al menor pago de intereses, que pasaron del 5,9% del PIB al 4,6% en 2005.» El mensaje explica que la disminución de la vulnerabilidad de las finanzas no se sustentó en la mejora del resultado primario de las cuentas del gobierno dado que el superávit del 4,1% del PIB que ostentaba la economía antes de pagar los servicios de deuda al término de 2004, se redujo al término de 2005 en un 0,2% del PIB.

La cuarta revisión del stand by que mantiene Uruguay con el FMI y que fuera conocido el pasado jueves, acuerda en que Uruguay ha sobrellevado la volatilidad de su entorno debido al robusto crecimiento de su economía y al manejo prudencial de las cuentas públicas incluyendo un mejora de la estructura del endeudamiento externo.

Efectivamente en el curso de 2005 y el primer trimestre de 2006, el Banco Central y la recientemente creada Oficina de gestión de la deuda en el MEF ensayaron un programa de disminución y mejora estructural del endeudamiento público. La información del programa de emisión y reconversión de deuda implementado en el transcurso de los últimos once meses ha permitido usufructuar las, hasta el presente, excelentes condiciones de acceso al mercado internacional de crédito privado.

A la vez, el pago adelantado de los saldos de deuda con el FMI, le han permitido al país bajar fuertemente costos muy elevados de esa deuda contraída en las excepcionales condiciones del proyecto de salida de la crisis de 2002.

Durante ese período Uruguay tenía un costo de emisión de nueva deuda en dólares relativamente bajo. En marzo pasado Uruguay emitió U$S 500 millones (le ofrecieron tres veces más) para el plazo más extenso de amortización logrado hasta ese entonces por el país, a una tasa de 7,63%. Por aquel entonces, se descontaba la continuidad del aumento de los intereses pero, por razones que el gobierno conocerá, no se optó por ampliar la emisión para mejorar la sustentabilidad financiera y continuar disminuyendo intereses y plazos de amortización. En los tres últimos meses Uruguay no avanzó en su programa de reconversión de deuda y ya en junio era ostensible que al país se le comenzaban a cerrar las puertas del mercado internacional de crédito privado, al menos en condiciones de precios relativamente honorables.

 

Dos programas

En las últimas semanas Uruguay ha venido internalizando el riesgo proveniente del mundo y, a diferencia de Brasil, ha comenzado a exponer sus vulnerabilidades frente a los inversores externos e internos.

Con todo el avance logrado, la permanencia del déficit fiscal global obliga al país a continuar recurriendo al mercado del crédito privado para financiar sus déficit y lograr el financiamiento de la inversión necesaria para mantener el crecimiento e implementar las reformas.

Este punto de inflexión en el entorno excepcional que disfrutaban las economías emergentes, en general fuertemente endeudadas, había sido previsto por Brasil.

Ahora, frente a ese aumento del riesgo, salida de capitales y dificultades de mantener el crédito comienza a pesar fuertemente el estado financiero de la economía. Uruguay ha distribuido más excedente que Brasil.

En cambio, el vecino país ha venido trasladando parte considerable de su excedente y ahorros a la amortización y reconversión acelerada de su deuda externa. Se prevé que la relación deuda-PIB caiga este año al 50% del PIB y lo que es más importante, la previsión apunta a que al término del año, Brasil habrá reducido la exposición de riesgo de su endeudamiento fuertemente: tan sólo el 10% de la deuda pública brasileña permanecerá contratada en dólares al término del año.

Es interesante observar la audacia del programa financiero brasileño, destinando en la previa a un año electoral parte sustancial del excedente financiero a la disminución de la vulnerabilidad externa. En la actualidad Brasil es extraordinariamente más sólido financieramente que Uruguay de tal realidad dan cuenta las calificaciones de riesgo y las tasas de interés que pagan uno y otro país para financiarse. *

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