La lección del zurcidor

Extracto de una conferencia dictada por Fernando Henrique Cardoso, el ex presidente brasileño en un coloquio internacional sobre las dificultades de la gobernabilidad democrática expuesta a procesos de reformas estructurales en América Latina. *

«Realizar reformas es contrariar intereses. Se plantea, por lo tanto, la cuestión clásica: las reformas benefician a muchos, pero en forma diluida, a la vez que perjudican a pocos, pero en forma concentrada. Aquéllos no perciben los beneficios que podrían recoger; éstos identifican perfectamente los perjuicios que podrán sufrir y se movilizan contra las reformas». Y prosigue más adelante: «Sea cual fuere el momento del proceso de reformas en que nos encontremos, se impone el desafío de construir y mantener una coalición suficiente para dar sustento social y político al proceso de cambio. Dadas las características de la estructura social y del sistema político de la mayoría de los países latinoamericanos, esa coalición debe ser lo suficientemente amplia como para abarcar, incluso, a una parte de los sectores teóricamente perjudicados por las reformas.

En ese sentido, la reflexión sobre las vías y los desvíos de la reforma del Estado en América Latina proporciona lecciones que permiten ayudar a divisar y construir un futuro mejor para la región en conjunto. Para finalizar, vuelvo a hacer hincapié en tres de ellas. En primer lugar, sopesar en cada coyuntura las consideraciones relativas a la eficiencia y eficacia inmediatas de determinada iniciativa y sus efectos sobre la gobernabilidad democrática a mediano y largo plazos. En segundo lugar, no reducir la evaluación de eficiencia y eficacia a criterios estrictamente económicos. En tercer lugar, tomar como objetivo importante en sí mismo el mejoramiento del proceso de deliberación democrática, lo que supone la aplicación de políticas activas encaminadas a promover la responsabilidad decisional y mejorar la calidad del debate público.»

* FHC. Consideraciones sobre reforma del Estado y gobernabilidad democrática (Perú, Lima, 27 de marzo 2005). «Zurcidor» es el calificativo que distinguió a FHC en el argot político de su segunda presidencia, aludiendo a su capacidad de componer cotidianamente amplias mayorías.

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