Argentina y Bolivia a favor del gasoducto del sur

Néstor Kirchner y Evo Morales coincidieron en la necesidad de impulsar el Gran Gasoducto del Sur, ese que partiendo de la cuenca del Orinoco, deberá atravesar varios países sudamericanos, entre ellos el Uruguay y convertirse en otro pivote de los que los dos mandatarios consideraron la hora de la integración por medio de los movimientos sociales y las grandes obras de infraestructura.

En lo puntual el breve paso por siete horas del mandatario de Bolivia permitió que se firmara el acuerdo por el cual el gas que viene del altiplano a la Argentina, será incrementado en un 56%, por ahora, y se elevará el volumen de los suministros. El precio promedio actual de 3,20 dólares por millón de BTU se elevó, hasta fin de año, a 5 dólares.

Las dos empresas petroleras, YPFB y Enarsa implementarán una serie de proyectos conjuntos tendientes a iniciar el tiempo de la industrialización de los hidrocarburos bolivianos, obras que serán vinculantes con las futuras actualizaciones del precio del gas. Un nuevo gasoducto deberá construirse para transportar el mayor volumen de hidrocarburos.

Además, los presidentes refrendaron un acuerdo de regularización migratoria destinado a resolver la situación de los ciudadanos bolivianos residentes en el país, a través del programa Patria Grande, una iniciativa destinada a brindar facilidades de radicación a los nacionales de los países latinoamericanos. Se estiman en cerca de dos millones los bolivianos que viven en la Argentina

También se firmó un acuerdo de integración e infraestructura fronteriza como la construcción de un puente que una a las localidades de Yacuiba (Bolivia) y Salvador Maza.

Como lo hizo ya en otras ocasiones con los presidentes Hugo Chávez o Michelle Bachelet, Kirchner llevó a su visitante a un mitin de masas en Hurlingham, al oeste de la Capital Federal con el pretexto de inaugurarse un complejo deportivo. Son estos actos parte de la política de acumulación que con persistencia lleva a cabo el Presidente que sirven tanto para ir preparando el terreno para las elecciones presidenciales del 2007, como para darle mayor base de respaldo a su gestión.

Allí Kirchner anunció que el desempleo perforó la ominosa marca de los dos dígitos: en mayo, proclamó, fue del 9,8% (computando como empleados a los que reciben los planes sociales, lo que es una cuenta muy controvertida). Cuando en mayo del 2003 Kirchner ocupó el primer empleo del país, la cesantía superaba el 21% y ni que hablar de subocupación.

En la demostración Kirchner volvió a respaldar a Evo Morales, en claro mensaje además hacia sus críticos en el exterior y para avalarlo en vísperas de las elecciones para la Asamblea Constituyente boliviana. Y aunque se alegró que haya una nueva atmósfera que puede conducir a fortalecer al Mercosur y la integración sudamericana, no identificó a otros mandatarios.

En este contexto, y antes de despedirse, pidió: «Levanten las banderas de la Argentina y de Bolivia. Es la Patria Grande que renace para hacer la nación latinoamericana que nos merecemos».

Por su parte, Morales defendió la decisión de nacionalizar los hidrocarburos de su país. «Hemos recuperado el gas y los hidrocarburos. Ahora, hay que pensar de donde generamos nuevos recursos económicos», aseguró. Afirmó que «los recursos naturales no pueden ser privatizados» y precisó: «Es verdad que buscamos socios, pero no dueños ni patrones sobre nuestros recursos naturales».

Y no sólo por eso que nobleza obliga, Evo Morales elogió a su anfitrión.. «Nunca había pensado estar al lado de muchos presidentes como el de la Argentina en esta lucha por la igualdad y la justicia en América latina», aseguró. *

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