Brasil intenta cambiar el escenario regional en el cual desmejoran los intereses de Uruguay

Ayer el Banco Central de Brasil difundió el resultado de su encuesta regular de expectativas, un mecanismo de consulta regular al mercado, instrumento que utilizan ya en términos generalizados lo bancos centrales en el mundo como insumo de información para la elaboración de sus políticas monetarias, en particular.

El informe de la gerencia de información del BCB relata una situación de mucha estabilidad en las expectativas de las consultoras y analistas más calificados del mercado. Se aguarda que la inflación al término del año se ubique levemente por encima del 4%, que el dólar valga R$ 2.20 al término del año (R$ 2.23 en la actualidad), que el PIB crezca un 3.6% en el presente año, que la balanza comercial tenga un superávit de U$S 40.000 millones y que la inversión externa directa (IED) acumule un ingreso de U$S 15.350 millones al término del año. Estas son las expectativas de las consultoras y analistas financieros, que coinciden en general con las metas del programa económico del gobierno y, sobre todo, revelan una expectativa de mucha estabilidad en un año electoral en el cual, hace no más de cuatro meses parecía que el mundo se le venía abajo al gobierno del presidente Lula. Importa también ubicar estas expectativas en un entorno de elevada volatilidad de los mercados internacionales, con una perspectiva de aumento de las tasas de interés de corto y mediano plazo, que en otros tiempo, de por si, generaba una situación irrespirable en el mercado financiero norteño. El aumento del consumo interno convergerá con la productividad creciente.

En pocas semanas más se supone que mejorará la liquidez del mercado debido a la flexibilización temporal de la política monetaria y los aumentos de salario e ingresos de los hogares más algunos resultados del programa social del gobierno coincidirán para crear un clima de tranquilidad. Clima que le dará seguramente a la izquierda la oportunidad de un segundo mandato. En resumen, Brasil puede abocarse a mejorar su inserción internacional con la pericia que le es reconocida a Itamarati. Juego que, como se sabe, lidera la cancillería brasileña y que no siempre coincide con los intereses globales del gobierno federal. La ofensiva argentina para bloquear el desarrollo de Uruguay como un óptimo captador de IED conjuntamente con otros factores que incluye los problemas comerciales de frontera uruguayo brasileños ha dejado a Uruguay prácticamente afuera de un Mercosur cada vez más identificado con los acuerdos históricos de los dos grandes países.

 

Intentando el cambio

Fuentes del gobierno uruguayo le confiaron a LA REPUBLICA las gestiones que venía realizando la Cancillería uruguaya con apoyo en algunos senadores de la coalición para forzar a Brasil a reasumir un liderazgo del Mercosur basado en un programa reactivador del bloque previamente a que Uruguay debiera acelerar la negociación bilateral con los EEUU. Dichas fuentes sobrentendían que Uruguay no se apartaría del bloque pero, por defecto, la implementación de una arquitectura de negociación vinculada a la reunión de octubre de la Comisión Bilateral en Montevideo evidenciaría las características del acuerdo comercial en forja. En los últimos años, las dificultades del comercio en el bloque han inducido un fuerte movimiento de apertura hacia el mundo y ya el interés de Uruguay en el comercio de bienes con Brasil poco tiene que ver con el panorama previo a 1999. El deterioro de los términos de intercambio es expresivo en la visión de la evolución del saldo comercial, en un período en el cual la ganancia de competitividad cambiaria con Brasil debería haber propiciado saldos positivos en el comercio recíproco. *

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