PIT-CNT concuerda con Brasil en torno a incompatibilidad de un TLC con una Unión Aduanera
En el mismo sentido fundamentó Celso Amorim al advertir que «el Mercosur escogió ser una Unión Aduanera. Eso involucra ventajas y obligaciones. Es el mismo sistema que tiene la Unión Europea. Lo otro es contra la lógica de la integración». También sostuvo que «la unión aduanera presupone una negociación en conjunto, naturalmente algunas veces podemos obtener algunas ventajas inmediatas si negociamos por separado, pero a largo plazo estaremos todos perdiendo».
En el documento, el PIT-CNT advierte sobre la inconsistencia de jugársela a un solo mercado (que era la crítica que se venía haciendo desde hace varios años por parte de quienes impulsan el TLC con EEUU que sostenían que había que diversificar los mercados) y, además, discrepa con la aseveración «el Mercosur fracasó».
La Central, a través de su Instituto Cuesta Duarte, entiende que «es llamativo» el cambio de opinión sobre el Mercosur por parte del gobierno «en poco más de un año», y recuerda que «los procesos de integración al intensificar los intercambios y abrir la producción interna a la competencia de los socios, están siempre asociados al surgimiento de conflictos comerciales».
Agrega seguidamente que «un buen acuerdo de integración no es aquel que no genera conflictos entre los países, sino aquel que los soluciona de la mejor manera. Sin embargo, el imaginario colectivo parece asociar el acuerdo a una situación ideal de cero conflicto. Eso no es así en el Mercosur, pero tampoco lo es en el Nafta, ni en la OMC, ni en la Unión Europea».
¿Dicotomía?
Para la Central en realidad lo que no está funcionando en el Mercosur «adecuadamente» es el mecanismo de solución de controversias y, «en ese caso, el mejor camino parece pasar por el fortalecimiento de la institucionalidad».
Agrega inmediatamente que es muy común plantear una dicotomía entre «socios regionales incumplidores» y un socio como EEUU «poco menos que adalid del respeto de las normas y los acuerdos internacionales».
Advierte al respecto que existen numerosos, frecuentes y actuales ejemplo de cómo EEUU incumple normas y resoluciones y también, o, «lo que es peor, habría que aprender de las dificultades que los restantes socios tienen para obligar a la gran potencia a respetar los fallos que no son de su agrado».
El interés de EEUU
El documento pone especial énfasis en recalcar que el acuerdo de EEUU por un TLC no radica en el acceso al mercado uruguayo que «por sí solo no justifica una negociación de este tipo», sino responde a la nueva estrategia de dicho país que ante las dificultades encontradas para impulsar su agenda en la OMC y el ALCA ha priorizado la negociación país a país, «y en el caso de Uruguay parece estar directamente relacionado con la ruptura del Mercosur».
Pero también se pregunta qué implica llegar a un Tratado de Libre Comercio, qué se pretende, teniendo en claro que el mismo implicará otorgar importantes concesiones a EEUU. «¿Se pretende mejorar el acceso al mercado para los productos del sector cárnico?, ¿en qué otros sectores Uruguay podría tener oportunidades?, a cambio, ¿Uruguay cedería en temas en los que viene peleando a nivel multilateral junto a otros países subdesarrollados?, ¿aceptará los subsidios agrícolas? (ya que no es razonable pensar que EEUU los elimine sólo para negociar con Uruguay), ¿aceptará aumentar las exigencias en propiedad intelectual?, ¿otorgará las ventajas solicitadas en compras gubernamentales y comercio de servicios?».
El nuevo grupo conformado por economistas frenteamplistas que discrepan con los lineamientos de la actual política económica, Rediu, también ha explicado que «un tratado de libre comercio (con quien sea) no responde a la forma como un país pequeño como el nuestro debe apostar a integrarse internacionalmente».
Apuestan en cambio a acuerdos sectoriales de complementación, fundamentalmente en el marco Sur-Sur y «avanzar con fuerza en la integración regional. Según pensamos, los principios que deben orientar el proceso integrador del Uruguay, básicamente deben responder a solidaridad, complementación de economías con respeto por las asimetrías, protección y defensa de los recursos naturales e impulso a la mayor integración social y participación de organizaciones sociales en el proceso». *
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