La perspectiva técnica de los trabajadores
Para el Instituto Cuesta Duarte, cumplir con el mandato fundacional de la central sindical en la investigación, formación, comunicación y asesoramiento es una tarea tan compleja como grata. Aunque cuando nos preguntan qué opinamos sobre la marcha del gobierno actual hacemos gala de algunos titubeos poco académicos.
Para mirarlo mejor, tratemos de tomar distancia de los acuerdos o discrepancias más recientes, de modo de centrar el análisis en la marcha de un proceso, que, por lo menos, tiene por delante tres años y medio de gestión.
Durante el año 2004, el PIT CNT y el Frente Amplio intercambiaron una serie de documentos sobre lo que podría ser una forma de relacionarse el movimiento sindical con la referida fuerza política en caso de ser gobierno.
Para la central, la inclusión social, la generación de empleo y el esclarecimiento de las violaciones a los DDHH en dictadura eran expectativas significativas.
En materia de Derechos Humanos se han logrado avances significativos, sin poner en riesgo en momento alguno la institucionalidad, como durante mucho tiempo nos quisieron hacer creer anteriores gobiernos.
Con relación a la inclusión, es públicamente reconocida nuestra adhesión al Plan de Emergencia, como primer paso hacia un proceso de inclusión, el que ha comenzado con una suerte de renta mínima, obligación asumida por el Estado y que compartimos en su definición macro.
El tema del empleo merece consideraciones de mayor profundidad
Debe resaltarse el enorme esfuerzo del Ministerio de Trabajo, por generar un nuevo ordenamiento en materia de negociación colectiva, con el llamado a Consejos de Salarios, durante tres lustros sólo aplicados a un reducido núcleo de trabajadores.
La incorporación de los rurales a la negociación es un avance histórico, y esperamos se concrete en esta ronda la generación de un espacio para el servicio de limpieza domiciliaria. Asimismo, el sector público cuenta con ámbitos, cosa que antes sucedía excepcionalmente.
En términos generales, se aprecia una ruta de negociación salarial en la que se produce una recuperación significativa para amplios sectores laborales, fundamentalmente para aquellos que estaban más rezagados por debilidad organizativa.
Una cierta protección a la actividad sindical, también debe anotarse como un logro relevante, al colocarse una defensa al trabajador, imprescindible para equilibrar la desigual relación con el patrón.
La política económica, ha brindado certezas necesarias en variables como inflación, manejo de deuda, tipo de cambio, así como tiene trazada una reforma tributaria, la que tras algunas necesarias correcciones, tenderá a una mayor equidad en la carga impositiva de acuerdo con los ingresos personales.
En lo que debemos anotar como ausencia están las políticas activas de empleo. Existe una confianza excesiva en el equipo económico, en que la resolución macroeconómica aparejará la creación de puestos de trabajo suficientes. Ello no es así. Hay suficiente evidencia empírica al respecto.
De mucho tiempo a esta parte, el crecimiento de la economía no se refleja de igual modo en la generación de puestos de trabajo. Y estamos convencidos de que la mejor forma de inclusión social es aquella que genera trabajo para los desocupados. Cuando el mercado no lo resuelve, el Estado debe actuar. Aún estamos a tiempo. *
* Ruben Villaverde es director general del Instituto Cuesta Duarte.
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