EEUU y Brasil lanzaron un inesperado programa de negociación comercial que complica la estrategia uruguaya
Las autoridades del gobierno uruguayo están formalmente sorprendidas sobre el lanzamiento formal de una estrategia de aproximación comercial bilateral que había sido insinuada en la cumbre presidencial de noviembre pasado pero que no había tenido visos de concreción de ningún tipo hasta la fecha. La comunicación conjunta realizada por el Ministerio de Comercio, Desarrollo e Industria brasileño y el Departamento de Comercio norteamericano en la tardecita del martes fue tomada en principio por las agencias y prensa internacional como una de las alusiones corrientes al mejoramiento del comercio, lugar común de los encuentros de este tipo. Sin embargo, cuando se conoció que los ministros comunicaban que Brasil y EEUU habían decidido iniciar una estrategia de aproximación que comprende temas comerciales, de inversión, propiedad intelectual, servicios y se basará en el trabajo de cuatro grupos técnicos ya designados, la atención giró sobre una hipótesis de trabajo manejada desde hace un tiempo: la reformulación de las tradicionalmente conflictivas relaciones de EEUU y Brasil. Los grupos técnicos deben elaborar información sobre el comercio de servicios, facilitación de negocios y armonización arancelaria con un plazo de sesenta días para presentar un informe que servirá de base a una reunión plenaria a realizarse en setiembre próximo.
En la comunicación que el Departamento de Comercio de los EEUU brinda en su sitio web la explicitación de intenciones es más clara. «El establecimiento de un diálogo comercial con Brasil informa el comunicado del Usdoc citando a su director es una prioridad de la Administración Bush y estoy complacido en liderar el esfuerzo con el ministro Furlan… estamos trabajando fuerte con nuestra contraparte brasileña para asegurar que el Diálogo Comercial genere pasos concretos para otorgar a nuestras naciones mayor competitividad en la economía global». Y luego informa la intención de agotar instancias para acelerar la agenda incluyendo temas de facilitación de negocios, promoción de la inversión y el comercio y otros asuntos comerciales de mutuo interés, finalizando con la convicción acerca de que los dos países pueden «construir una plataforma competitiva para las Américas». En el plan figurarían según la prensa norteña un grupo específico sobre protección de inversiones y propiedad intelectual más otro encargado del estudio de las reglas sanitarias y fitosanitarias.
Las primeras inquietudes en Uruguay
El director general y coordinador nacional del Grupo Mercado Común del Mercosur (GMC), embajador Carlos Amorín informó ayer a LA REPUBLICA que se había solicitado al embajador uruguayo en Brasilia la obtención de información oficial respecto al imprevisto movimiento y se aguardaba el informe antes de decidir acciones; en tanto el Ministerio de Economía tampoco contaba con información sobre las resoluciones adoptadas en Río lo que no obstaba para disimular la preocupación de los técnicos sobre la concreción de una de las amenazas que había sido manejada como una probabilidad remota pero de fuertes impactos sobre Uruguay en el caso de concretarse.
Actualmente Uruguay no tiene prácticamente diálogo con sus socios respecto a la evolución del bloque más allá de algunas insinuaciones de aproximación muy difusa que el presidente Lula impartiera un mes atrás. En ese marco parlamentarios oficialistas y el propio ministro Mujica realizaron hace dos semanas encuentros a alto nivel en Brasil. Más allá de ello, ostensiblemente, para Brasil el Mercosur ya no estaba siendo una prioridad para Brasil. La transferencia de la presidencia pro témpore del bloque de Argentina a Brasil fue aplazada un mes y se realizará los próximos 20 y 21 de julio. Sin embargo se ha mantenido la reunión del Grupo Mercado Común, la tercera instancia jerárquica del Mercosur, fijada originalmente para el 20 y 21 del corriente mes de junio.
«…de la mano de Brasil»
La concentración de atención que tiene el gobierno sobre lo que sucede en La Haya va a desplazar por unos días la discusión de las consecuencias del lanzamiento del programa EEUU Brasil sobre la delicada estrategia de aproximación uruguaya a un acuerdo con los EEUU.
Entre otras razones porque más allá de la disponibilidad de equipos y fechas que para los dos países determina un calendario muy exiguo, luego de lo que sucedió en Río el martes, es obvio que el gobierno de Bush va a articular la negociación con Uruguay a la que mantendrá con Brasil. Recientemente en una reunión privada, un profesional de comercio exterior vinculado con la Cámara de Comercio de Uruguay EEUU analizaba con escepticismo las posibilidades de concreción de un TLC Uruguay EEUU a partir de una convicción personal: «…creo que Uruguay va a llegar a EEUU de la mano de Brasil». *
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