TODAS LAS TASAS EN ALZA Y EN URUGUAY LA CALL AL 30%

Pese a la iliquidez de un fin de mes inédito, el BCU impone su disciplina monetaria

Salvando las enormes distancias y la fuerza de los instrumentos reguladores que poseen el Banco Central uruguayo, el brasileño y el norteamericano podría decirse que ayer los mercados del norte y la región trabajaron únicamente preocupados por intentar comprender si las respectivas autoridades monetarias podrían mantener su independencia y afecto a sus misiones constitucionales, sobreponiéndose a todas las presiones para preservar, sobre todas las cosas, la capacidad adquisitiva de las monedas locales en una perspectiva creíble.

La interrogante comenzó a develarse sobre el mediodía de Uruguay, cuando se conoció el informe mediante el cual el Comité de Política Monetaria de la FED explicitó sin ambigüedades que en su reunión del pasado 10 de mayo, los técnicos encargados de recomendar la adopción de medidas de política -variaciones de las tasas de interés overnight principalmente- no tuvieron información suficiente para definir un rumbo claro de política y, en tanto –le informaron a los mercados– que tampoco tenían mucha idea acerca de cuál era el verdadero estado del rebrote inflacionario que se venía advirtiendo.

Empero, la lectura que la FED tuvo interés en proveer ayer, indica una fuerte disposición a ir hasta donde sea necesario con los instrumentos monetarios para impedir que la inflación resurja en los EEUU. Allá, a diferencia de aquí, la inflación subyacente o estructural permanece aún en un ratio anual del 2,1%, porcentaje que no preocupa en sí, de no ser por la aparición de riesgos a futuro que pudieran elevar ese número y provocar una especulación previa desestabilizadora. Algo similar sucedió ayer en Brasil en un mercado que aguardaba las señales de disposición del BCB para atender los nuevos riesgos inflacionarios que también afectan a dicho país y, particularmente, los riesgos de una desestabilización producida por el aumento de la salida de capital extranjero y nacional en búsqueda de mejores remuneraciones ahora disponibles en el norte. El Copom brasileño enlenteció la caída de sus tasa básica, Selic, a un medio punto porcentual, luego de tres bajas sucesivas de 0,75%. Más que la cuantía del descenso, lo importante es la señal que el BCB generó, contraviniendo las expectativas de una eventual expansión monetaria capaz de aceitar convenientemente la reelección del presidente Lula el próximo 3 de octubre.

 

El pequeño espasmo uruguayo

En Uruguay la situación es aun más compleja en general, y particularmente más difícil de manejar por la autoridad monetaria. Las expectativas de aumento de la inflación aportadas por los analistas consultados mensualmente por el BCU ya estaban en el techo del rango del programa gubernamental para los doce meses próximos. Y ese desborde ya estaba siendo internalizado en la discusión de los programas y proyectos dependientes de cómo se moverá la inflación de ahora en adelante.

Entre ellos la negociación salarial, los programas de financiamiento de la inversión pública y privada, etcétera. Ahora, frente a los impactos sobrevivientes de la crisis energética y otros riesgos, es comprensible que el Banco Central pudiera estar considerando que la fuerte expansión monetaria que venía ostentando la economía en los meses previos a mayo estaba comenzado a resultar peligrosa en la medida en que no se compadeciera efectivamente con un aumento de la demanda de pesos de similar magnitud. Ello explicaría la contracción de mayo y el rigor con el cual parecería estar actuando el Banco Central en un fin de mes especialmente difícil. En estos días convergen diferentes factores –internos y externos– para que se haya conformado una situación muy delicada, en la cual la iliquidez que se observó el lunes y el martes obligó a bancos y empresas a vender dólares pese a sus bajos precios relativos para hacerse de pesos difíciles de hallar a costos razonables.

Prueba de ello es el incremento de la tasa call negociada diariamente entre los bancos, que del 0,5% o 1% usual se elevó el lunes al 15% y ayer martes al 30%. Pese a que la caída del tipo de cambio nominal parece imposible de ser enfrentada con los mecanismos a disposición del gobierno y el BCU, a diferencia de otros momentos de caída del precio del dólar, parecería haber prosperado una comprensión mayor sobre la esencia del problema cambiario y monetario. De cualquier manera, ayer era perceptible la tensión que se vivía en la negociación de créditos y sobregiros normales entre los empresarios y sus fuentes de crédito corriente. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje