EL SECTOR AGROPECUARIO PODRIA VER SU CREDITO AUN MAS RESTRINGIDO

Ayer se buscó una solución que evitara la oposición entre solución administrativa y ley de refinanciación

En la tarde de ayer se realizaban una serie de reuniones destinadas a buscar salidas rápidas a la eventual renuncia del ministro de Ganadería y Agricultura de su cargo. Importa informar que parte importante de las deliberaciones se realizaban a nivel de las organizaciones rurales frente a lo que podría constituirse en una amenaza no prevista: el alejamiento de un ministro con el cual el sector había logrado mantener políticas de apertura y desrregularización que los productores celebran en su gran mayoría. Horas antes de ingresar a la reunión de la bancada frenteamplista, los legisladores de Asamblea Uruguay habían recibido la orden de no realizar declaraciones sobre las manifestaciones realizadas por el ministro en el Congreso de la Federación Rural del sábado pasado. El ministro Astori temía que el ya degradado relacionamiento se resquebrajara aún más, colocando más presión sobre el Presidente de la República, antes que se lograra encontrar una salida detrás de la cual se diluyera confrontación actual. Este silencio era similar al que mantenían las autoridades de los gremios rurales que temían el alejamiento del ministro y afrontar, eventualmente, una discusión con su sucesor, reeditora probablemente del incómodo tema de retenciones y detracciones o, la afectación de reglas de juego que a partir de los noventa habrían impulsado una fuerte dinamización de la producción agropecuaria.

 

¿Quién paga?

Fuentes gremiales aludían al riesgo que presuponía para el futuro financiamiento de la producción la eventualidad de un nuevo alejamiento de los bancos e inversores institucionales del sector. Al igual de lo que sucediera luego de la crisis del primer quinquenio de los ochenta, el alejamiento de los Bancos privados del financiamiento sectorial debió ser cubierto por una fuerte ampliación de las colocaciones del Banco de la República en el sector. Como consecuencia de esa sustitución de fuentes de crédito bancaria, al término de 2005, el Banco de la República ya financiaba algo más del 70% de los requerimientos financieros de la producción. Un trabajo del actual director de la Oficina de Programación y Políticas Agropecuarias (Opypa), Martín Buxedas, realizó un estudio de la oferta y demanda financiera en el comienzo de los 90´ sobre el tema. De dicho estudio se extraía la preocupación por la situación del crédito y las necesidades de financiar el crecimiento sectorial a futuro. Hasta ahora, sin embargo, el sector ha venido encontrando fuentes de financiamiento alternativas, pero que en una perspectiva de desarrollo sustentable son ineficientes y, además, caras no sólo en sus costos financieros sino también en las dependencias internas que genera ese tipo de financiamiento a la interna de las cadenas agroindustriales. Los bancos privados se han alejado de un sector cuyas calificaciones de repago no son buenas y cuyas garantías no presentan la liquidez y seguridades que proveen otros sectores con mejor calificación de riesgo.

Consultado por una radio en el Congreso del sábado pasado, el Ing. García Pintos, uno de los dirigentes más identificados con la Asociación Rural no quiso abrir opiniones sobre lo que estaba sucediendo, pero su molestia sobre las características que estaba adoptando la reunión rural era evidente. Se auguraba una discusión en la interna de los gremios rurales en la cual las organizaciones más vinculadas a productores con mayor dotación tecnológica y uso intensivo de los recuros tierra y capital manifestarían su preocupación por el nuevo impacto negativo que estaría generándose desde la interna del sector hacia sus potenciales financistas. Si bien para este tipo de productores, hasta ahora, el financiamiento no es un problema, bien pudiera serlo en un futuro muy próximo. La retracción de los inversores de riesgo en complementar al Banco de la República en el financiamiento de la expansión agrícola, ganadera y forestal pudiera dejar afuera del proceso productivo a pequeños y medianos productores derivados nuevamente a formas de financiación no tradicionales y prestadas con tasas generalmente elevadas y difíciles de calcular por los usuarios de este tipo de financiamiento. En la tarde de ayer la especulación dominante en esos sectores adelantaba la búsqueda de una solución conciliadora que permitiera desplazar rápidamente el ingrato tema del endeudamiento del foco de atención central, abriendo búsquedas de compensación que no fueran emulables a las soluciones administrativas previas y hábiles para diluir la presión ejercida sobre el presidente Vázquez. *

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