ENTRE 2001 Y EL AÑO PASADO LA PRODUCCION BRUTA DEL SECTOR AGRICOLA CRECIO UN 23%

El gobierno busca alternativas de una compensación difícil para el campo

Entre 2001 y el año pasado la producción bruta del sector agrícola creció un 23% en términos constantes y en menor medida pero con una ponderación más elevada en la creación de riqueza y aporte a la creación de valor agregado industrial, la ganadería de carnes retomó sus niveles de producción previos a la crisis.

La sequía no es un fenómeno homogéneo en el agro ni tampoco reviste las características críticas que se manifestaran en 1988-89. En tanto la compensación de las pérdidas sufridas a nivel predial es difícil y requiere una selectividad en el uso de instrumentos extremadamente difícil. La sequía ha afectado algunos cultivos y la ganadería de carnes, concentrada en la zona norte y manchones del resto del territorio nacional. Empero, la crisis no está generando situaciones desesperantes que auspicien o fundamenten la adopción de medidas genéricas extraordinarias, aún a nivel de productores afectados que pudieran ser efectivamente identificados. Tal es el caso de lo que se intentara con un Fondo compensatorio de una situación de «catástrofe» que ha quedado en principio relevado de la agenda de discusión ministerial. Actualmente se buscan medidas compensatorias capaces de utilizar las articulaciones de productores e industriales en las diversas cadenas de producción.

De cualquier manera, al no existir en la actualidad problemas serios de financiamiento, la crisis tampoco ha hallado su catalizador tradicional en las situaciones tradicionales de emergencia agropecuaria. Pero el ministro Astori piensa que uno de los principales problemas es además del crédito al sector rural, el endeudamiento de las familias.

 

Lo nuevo

El crecimiento excepcional de la inversión forestal ahora canalizada con claridad hacia el procesamiento industrial y la exportación de la madera ha generado un fenómeno de competencia en materia de costos de explotación para el resto del sector agropecuario. El aumento del precio de la renta agraria vinculado a la capitalización de la tierra es un fenómeno nuevo e interesante vinculado a otro tema postergado en la discusión agraria actual: la nueva capacidad empresarial como diferencial de competencia en un mercado en el cual ahora la renta diferencial de la tierra pasa a ser decisiva. Con precios de la hectárea media superiores a los U$S 1.500 el costo de oportunidad de las explotaciones extensivas, sometidas además, al riesgo tributario, promueve la exigibilidad de una inversión intensiva, con proyectos adecuados y coberturas de riesgos provistas con independencia de la tradicional asistencia posterior del Estado.

También es nuevo el escenario que en las últimas semanas se ha abierto para la interpretación de cuál será, realmente, la perspectiva del agro con crecimientos elevados y sustentables. Lo nuevo surge de las distintas interpretaciones que existen sobre la evolución del consumo mundial de commodities y alimentos procesados.

Tradicionalmente esta discusión se sintetizaba en una respuesta pesimista cuando el aumento de las tasas de interés y el enlentecimiento del crecimiento en el mundo auguraba una depresión del precio de los commodities.

Ahora, ya situados en ese cambio del entorno del negocio agropecuario, la perspectiva, lejos de ser pesimista pudiera constituirse en uno de los temas ricos en inferencias de la estrategia de reinserción hábil del Uruguay en la cambiante división internacional del trabajo. *

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