Crecimiento en América "no redujo la pobreza"
Pero frente al futuro inmediato hay razones para el optimismo, dijo James D. Wolfensohn, presidente del Banco Mundial, durante la apertura de una reunión continental de ministros de Finanzas en el balneario de Cancún, en el Caribe mexicano.
«Crecimiento en el comercio regional, mejores y estables precios de las materias primas, notablemente el petróleo y el cobre, el regreso de los flujos de capital, las caídas en las tasas de interés, dan razones para ser optimistas», dijo.
Wolfensohn insistió, sin embargo, en que, «incluso con crecimiento, la pobreza sigue siendo un enemigo obstinado».
Dijo que persiste un alto desequilibrio en la región, reflejado en el hecho de que, desde inicios de la década, el 20 por ciento más pobre de toda la población recibió un 3,5 por ciento del ingreso, mientras el 20 por ciento de los más ricos se benefició con más del 55 por ciento de la renta total.
El funcionario anticipó conclusiones de un estudio del Banco Mundial, según el cual «la ola de crecimiento en la década de1990 no ha elevado a todos los barcos».
«Los niveles de pobreza, como porcentaje de la población total, virtualmente no cambió desde mediados de 1980, la ‘década pérdida'», sostuvo.
Dijo que más de una tercera parte de la población de América Latina permanece en la pobreza. «El número absoluto de pobres ha crecido en más de 40 millones, para totalizar 180 millones, casi la misma cifra de la población total de Brasil», dijo.
«De estas, 78 millones, equivalentes a casi dos Argentinas en términos de población, viven en la extrema pobreza, incapaces de sufragar una dieta básica diaria», afirmó.
Wolfensohn dijo que la pobreza sigue siendo uno de los mayores retos de la región y elogió a Bolivia y República Dominicana por haber desarrollado el concepto de «diálogos nacionales» para combatirla.
Explicó que dichos esquemas se basan en la participación de todos los sectores de la sociedad, que se comprometen a trabajar en común para crear más empleos y combatir la corrupción.
César Gaviria, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), quien también asiste a la denominada Reunión de Ministros de Finanzas del Hemisferio Occidental, coincidió con Wolfensohn en la necesidad del combate a la pobreza y dijo que un camino para reducirla es la educación. «Desafortunadamente –dijo–, no tenemos una mucho mejor educación» en América Latina.
Al encuentro también asisten Michel Camdessus, director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), y Enrique Iglesias, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Región crecerá un 4%
En la sesión inaugural, Camdessus dijo esperar que la recuperación económica «levemente positiva» mostrada por América Latina en promedio durante 1999 «se afiance gradualmente, llegando a un crecimiento del 4 por ciento para la región en su conjunto».
No obstante, dijo que en el frente interno de cada país «hay motivos para ser cautelosos», pues permanecen en la región dificultades como una frágil situación fiscal, insuficientes índices de capitalización en los bancos latinoamericanos y, en especial, la pobreza.
«La reducción de la pobreza y de la desigualdad de oportunidad, mediante políticas sociales eficientes, tiene efectos positivos para el crecimiento económico. Existe entonces una interacción entre crecimiento y bienestar social que ha sido, debemos reconocerlo, a menudo descuidada», dijo.
Originalmente, la conferencia debía reunir a 34 ministros de Finanzas del continente americano, pero a Cancún sólo llegaron 16 de ellos, además de dos viceministros y tres embajadores.
Las ausencias más notorias fueron las de Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Panamá, así como nueve países del Caribe, que no enviaron a delegado alguno.También llamó la atención la ausencia del ministro de Finanzas de Argentina, José Luis Machinea, en cuya representación asistió el viceministro Daniel Marx. De la reunión surgirá el viernes una declaración oficial.
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