Ayer el feriado salvó a Uruguay de ser envuelto en la crisis de los mercados periféricos
Brasil agregó problemas propios a una situación que genera expectativas e incertidumbres variadas a la reapertura del mercado local, luego del largo feriado de fin de semana.»Pocas veces se ha advertido una aversión al riesgo como la que afecta a los inversores globales» comentaba ayer un operador de la bolsa neoyorquina, asomado a la precipitación de una crisis que envolvió a prácticamente todos los mercados y títulos que no fueran los bonos de los gobiernos de los países desarrollados. Brasil agregó problemas propios a una situación que genera expectativas e incertidumbres variadas a la reapertura del mercado local, luego del largo feriado de fin de semana.
A siete días de la reunión de la Reserva Federal, una ola de pesimismo atravesó ayer los mercados centrales y se desencadenó con fuerte impacto sobre los mercados periféricos y, en particular, sobre los latinoamericanos. El feriado uruguayo preservó al mercado local de una situación que se temía al término de la semana pasada. Los mercados centrales recepcionaban ayer un importante flujo de inversión extranjera y repatriada dirigida específicamente a la adquisición de papeles de deuda pública. Ese flujo estuvo integrado en una elevada proporción por la salida de capital de las zona periféricas del mercado global. Incluso, pese a la incertidumbre generada por las decisiones que adoptara la FED el próximo lunes, los inversores adquirían títulos de deuda de tasas fija. Esto no es usual dado que, frente a una perspectiva de incremento de la tasa de interés los inversores tienden a desprenderse de títulos de deuda, en general, premiados con tasa de interés fija. Pese a ello, ayer, los títulos de deuda de los gobiernos de EEUU, Alemania e incluso Japón lograron mejoras de sus cotizaciones.
En cambio todos los papeles de deuda pública y privada emitidos por países periféricos registraron caídas, incluyendo los precios de las acciones cotizadas en el mercado japonés. Sin embargo, ayer no fue posible identificar un disparador específico de la crisis de bolsas como no fuera el transcurso de un día más de aproximación a la reunión de la FED el próximo 31 del corriente. Sobre mediados de la tarde, cuando ya la corrida de capitales en dirección sur norte estaba instalada, la noticia que volvía a aumentar la cotización del petróleo debido a la negativa de Irán a negociar su programa de energía atómica, contribuyó a precipitar la crisis de los mercados.
Todas las bolsas latinoamericanas cerraron con caídas significativas: México -4%; Brasil -3%; Chile -1.9% y Colombia -6.9%. Además de las caídas de las bolsas latinoamericanas, la incertidumbre y salida de capital extranjero afectó a las bolsas asiáticas. La operativa de la bolsa hindú debió ser suspendida al caer su indicador promedio al tope diario posible, del 10%.
Brasil
Al igual que en octubre de 1987 y setiembre de 2001, las crisis de bolsas periféricas se desencadenan a partir de los cierres asiáticos y transcurren mediatizadas por los mercados europeos para adquirir sus movimientos más significativos en los husos horarios en los que se ubica la actividad de los mercados norteamericanos y latinoamericanos. Este fue también el hilo conductor de la crisis de ayer. México, Colombia y Brasil sufrieron los impactos mayores. En el caso de Brasil, el riesgo mayor que afecto a la periferia fue multiplicado por la aparición de disidencias explícitas con las acciones del Ministro Mantega, enfrentado al plan heredado de su antecesor que procuraba ir aumentando lentamente el nivel de monetización de la economía con expansión cauta del gasto. El mercado teme que Mantega le agregue impulsos propios a dicho plan provocando un desequilibrio de mucho riesgo en las circunstancias actuales. La decisión de bajar la tasa Selic la semana pasada tres cuartos de punto, adoptada por un Copom muy presionado desde el Ministerio de Hacienda y el lobby industrial paulista fue, efectivamente, la señal que determinó una apertura de semana en el mercado financiero connotado de un extraordinario nerviosismo. El precio del dólar se elevó a los R$ 2.28, un 3.3% sobre el cierre del viernes. Como consecuencia de la caída de los títulos de deuda, el riesgo país se elevó a los 279 puntos básicos, un 6% de incremento en el día. Naturalmente, se aguarda que en las próximas horas el presidente Lula emita alguna señal que corrija las señales de desavenencia en el equipo económico, en un Brasil que trabaja en un entorno de nuevos riesgos externos e ingresando en los últimos cuatro meses de la campaña electoral.
Uruguay
La reapertura del mercado local se realizará en un marco que poco tiene que ver ya con los escenarios acostumbrados desde que a mediados de 2003 se despejó la incertidumbre que pendía sobre la reestructura del endeudamiento externo. De no variar la situación en la apertura de los mercados norteamericanos en la mañana de hoy -se aguarda la edición de datos oficiales de importancia en EEUU antes del mediodía- seguramente los precios de los bonos y papeles de deuda privada sufrirán caídas de consideración. Es natural pensar que ya en la mañana, los primeros datos de comercialización de los papeles de deuda uruguaya en los mercados internacionales vayan indicando el ajuste a la baja aún mayor a la que se estuvo verificando en los últimos quince días en los precios de los bonos. La duda consiste en la proporción que pudiera adquirir esa caída antes del inicio de la comercialización local. Es probable también que la situación ayude a un manejo más cómodo del precio del dólar, precio que aproximándose a fin de mes y con las dificultades que tiene el BCU parra intervenir directamente en el mercado, presentaba una notoria debilidad. El viernes pasado el riesgo país se había elevado a los 259 puntos básicos y el precio del dólar había descendido a los 23.25 en su punta compradora al público. *
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