Ultiman estrategia de estímulo a la inversión y recreación del mercado de capitales
Por primera vez, el banco de desarrollo emprende una experiencia piloto de coparticipación en el financiamiento de las empresas privadas y públicas a largo plazo, utilizando básicamente fideicomisos y apelando a un modelo específico de «poscrisis».
El ministro Danilo Astori abrió ayer el «Seminario para el Financiamiento de Inversiones Privadas» en el cual se presentó el diseño de un programa elaborado por el Daniel Ferrere en su condición de asesor del Banco y mediante el cual se instrumenta Programa Global de Crédito Multisectorial. El programa consiste en utilizar instrumentos modernos que el país aún no ha utilizado prácticamente como los fideicomisos en sus diversas posibilidades para habilitar el crédito de largo plazo para empresas, ubicadas en sectores de interés, y con proyectos de riesgo adecuado para que sean demandados por inversores institucionales, instituciones financieras y el público en general a través de la compra de las emisiones de oferta pública. El BID a través del Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin), invertirá en los proyectos hasta un 30% del capital a los efectos de facilitar la viabilidad de la oferta de valores. Sin embargo, la habilitación de las empresas para utilizar esta vía de financiamiento tendrá requisitos de calidad y calificación de riesgo que les permitirá sortear los filtros que utilizan los fondos de pensiones, los inversores institucionales y el público en general.
El monto del fondo afectado a esta experiencia innovadora oscilará en aproximadamente ciento veinte millones de dólares. La iniciativa que según informara el especialista financiero del BID, Jacques Rogozinski, es la primera que realiza el BID en esta modalidad, bien pudiera ser exportada como un modelo apropiado para países que salen de emergencias como la crisis financiera uruguaya y que cumplen una serie de requisitos imprescindibles, particularmente tres: Decisión política de financiar el desarrollo empresarial con apelación a instrumentos de mercado, marco normativo adecuado y capacidad técnica de operadores locales para implementar los proyectos pasibles de ser financiados. Es interesante la referencia realizada por Rogozinski sobre el apoyo logrado unánimemente en el Banco y sus inversores para iniciar una experiencia piloto de este tipo, precisamente con Uruguay.
Astori: «Vamos a construir el mercado de capitales»
En la apertura del Seminario, el ministro Astori procuró ubicar el modelo que se pone en marcha como parte de un programa comprensivo de apoyo y estímulo a la inversión privada nacional y extranjera. Se refirió a la iniciativa como una más en una estrategia que procura, a través de otros proyectos, del mantenimiento de la estabilidad y la disciplina fiscal, crear mejores condiciones y estimular la inversión directa, necesariamente vinculada al financiamiento de largo plazo.
El ministro anunció la creación de una oficina especializada en el seno del Ministerio para manejar, con la misma profesionalidad y especificidad con que lo hace respecto a la deuda pública, la Oficina respectiva de reciente creación, los complejos problemas del apoyo y promoción de la inversión. *
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