EL TLC: LA INFORMACION Y NOSOTROS

Más confusión que formatos disponibles para una estrategia comercial sin retorno

LA REPUBLICA ha comenzado a informar sobre los datos que poseemos. Y los datos dicen que el gobierno uruguayo y el gobierno norteamericano han emprendido una negociación comercial de importantes dimensiones.

En dos de los cuatro ministerios que tendrán un rol protagónico en la negociación se ha comenzado a diseñar las estructuras y a nominar los grupos técnicos. En uno de esos dos ministerios, ese diseño y la nominación del grupo que deberá integrarse a la comisión técnica coordinadora dependiente de la jefatura política integrada por Lepra, Lorenzo y Gianelli, probablemente sea realizado fuera del propio ministerio. En los otros, las prioridades de la rendición de cuentas que Uruguay debe realizar periódicamente ante la OMC, más los líos corrientes de todos los días, van a ocupar el tiempo disponible de los técnicos especializados en la negociación internacional y en tanto deberán integrar profesionales que no están trabajando actualmente en el sector público. Un segundo grupo de datos vinculados a la dimensión de la negociación comercial emprendida indica que el gobierno ha adoptado la decisión formal de llegar hasta dónde sea posible en la utilización de una oportunidad que ya no estará disponible por un extenso lapso de no ser tomada ahora. Esa ambición define, por sí misma, la calificación de la negociación comercial y establece la única meta posible para que lo emprendido no sea un fracaso de consecuencias serias; esa meta es la firma de un TLC formal antes de diciembre del presenta año. Ya explicaremos porqué en esta operación que se ha emprendido, el único formato disponible es ese y no otro. Esto no es demasiado difícil de comprender, además, toda vez que se entienda que las concesiones de cuotas y acceso a mercado sólo pueden ser realizadas en el marco de la negociación multilateral de no existir un Tratado bilateral formal internalizado y comunicado de acuerdo a la norma.

En tanto, el diario va a trabajar sobre los datos de una negociación comercial fuerte que en no más de doscientos días debe finalizar en un contrato firmado por las respectivas presidencias y enviado, al menos al legislativo norteamericano antes del 31 de diciembre con la aspiración de que ingrese en el orden del día de la próxima legislatura. LA REPUBLICA no tiene opinión sobre si es apropiado o no embarcarse en una operación de una dimensión fenomenal como la que se insinúa. Pero, dada la experiencia comparada de lo que ha sucedido y está sucediendo América Latina con este tipo de operaciones, el diario va a trabajar sobre este delicado tema sobreponiendo naturalmente el interés ciudadano a los centenares y legítimos intereses sectoriales, incluyendo los de las corporaciones y los emergentes de la política partidaria.

Importa la consideración como advertencia y también como compromiso de responsabilidad profesional. *

J.J.

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