EL GOBIERNO APRIETA EL ACELERADOR TRAS EL TCL

Lepra anuncia detalles de instalación de grupos de negociación

El ministro de Industria y Energía Jorge Lepra le informó ayer a LA REPUBLICA que la próxima semana quedarán instalados los grupos de trabajo con participación de cuatro Ministerios: Economía y Finanzas, Relaciones Exteriores, Ganadería y Agricultura y el propio Ministerio de Industrias y Energía. Lepra informó que la semana pasada ya se realizó la primera reunión conjunta a nivel ministerial y actualmente se están completando los grupos y nominando sus integrantes. Fuentes gubernamentales informaron ayer a LA REPUBLICA que el borrador que circula a nivel ministerial contiene un diseño de organización de la negociación que prevé dos niveles vinculantes: un grupo de responsabilidad técnico política comandado por el ministro Jorge Lepra e integrado por Fernando Lorenzo, jefe de la coordinación técnica macroeconómica del Ministerio de Economía y Finanzas y el embajador uruguayo en EEUU, Carlos Gianelli. En otro nivel con amplias intersecciones los grupos técnicos interactuaran con representantes de la sociedad civil, empresarios, trabajadores y fuerzas vivas interesadas en el acuerdo. Efectivamente, tal cual había adelantado LA REPUBLICA (…) , el formato corriente de un acuerdo de Libre Comercio determina los temas y define las áreas de negociación con las cuales se corresponde la integración de los grupos a los cuales aludió Lepra.

La decisión se corresponde con la necesidad de utilizar el breve tiempo disponible que dispone Uruguay para negociar un acuerdo comercial que, probablemente, adoptará el formato similar al que tiene Chile, o el que actualmente intentan internalizar con ritmos y suerte diferente Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica y Nicaragua, grupo al cual se agregaría la República Dominicana. El mismo formato ha sido el utilizado en el Tratado cerrado en febrero pasado por Colombia, Perú y Ecuador. Estos tratados no presentan diferencias formales pero, todos, integran singularidades de todo tipo en el tratamiento comercial específico; este formato conforma una compleja urdimbre vinculante en rubros delicados como las que atañen al comercio específico: accesos de mercado, comercio de bienes y servicios, normas de origen, etcétera, con otros más «estructurales» vinculados al tratamiento de las inversiones, los regímenes de compras gubernamentales, armonización tributaria, regulación sanitaria y fitosanitaria, propiedad intelectual, regímenes de competencia, entre otros, incluyendo normas que regulan el tránsito y permanencia de personas. Estos tratados no afectan ni condicionan la política internacional de los países pero imponen obligaciones fuertes a la interna de países que desde realidades y aspiraciones diferentes deciden celebrar contratos de largo plazo para mejorar sus intercambios comerciales y propiciar la radicación de inversiones.

 

Una sola posibilidad

En estos días han venido explicándose las características de ese «acuerdo comercial» que el país ha decidido negociar formalmente. Estados Unidos, embarcado en una expansión de su apertura comercial como jamás imaginó en su historia tiene impedimentos jurídicos que le impiden firmar acuerdos comerciales sustentables en el tiempo, sin que estos estén encuadrados en formatos legales con intervención fuerte del Congreso en una delicada representación entre el interés ciudadano y los fuertes intereses corporativos. No hay acuerdos de «última generación» que permitan atajos o contratos pasibles de ser revocables sin la fortaleza de una norma legal, en tanto, ese el formato que ha aceptado Uruguay. Ayer, un negociador especializado en comercio exterior que participara en el frustrado intento de iniciar un acuerdo similar en el primer año de la presidencia de Batlle, le confiaba a LA REPUBLICA: «No hay otro formato y ahora depende de la capacidad y la amplitud del gobierno que, efectivamente esa oportunidad sea utilizada para que Uruguay firme un acuerdo que no pudimos implementar con Batlle y que no sea un mero tratado de adhesión. Es una gran oportunidad, inimaginable para mi  finalizaba el profesional- y ojalá la aprovechen».

La rápida organización de la negociación y la inminente nominación de los equipos que quedarían conformados la semana próxima responde a la exigibilidad de un calendario, que tampoco tiene alternativa. El proyecto de Ley que internalizaría en EEUU un eventual acuerdo sólo puede negociarse si es pasible de beneficiarse del (TPA) Trade Promotion Authority, facilidad que permite al Ejecutivo norteamericano intentar la aprobación legislativa uniforme de los acuerdos de libre comercio sin que estos sean discutidos parcialmente. Esta facilidad vence para el presidente Bush el próximo 12 de julio de 2007. Hay, sin embargo, una etapa previa, que acota el cronograma a los próximos doscientos días: el ingreso del proyecto al orden del día del Senado norteamericano para el año 2007. *

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