No "quemar" la reforma si la DGI no está preparada
La función de la Dirección General Impositiva (DGI) es fundamental para el éxito de la reforma tributaria. Es más, Barreix y Roca señalan que no se debe «quemar» el instrumento recaudador si la administración tributaria no está preparada.
Uruguay fue el primer país en América Latina en aprobar el Impuesto a la Renta Personal (años 60), y de manera inédita, el único en derogarlo.
La DGI es el organismo encargado de llevar adelante la recaudación en el nuevo sistema.
La imposición a la renta dual que se propone, con elementos del uniforme en materia administrativa es, dentro de su género (métodos de imposición a la renta global), la más sencilla de administrar. Pero si pese al proceso de reforma (profesionalización) recientemente iniciado en la DGI, con importantes mejoras presupuestales y ayuda externa, se evalúa que la misma aún no está en condiciones de cobrar el tributo en forma eficaz, «es preferible no desacreditar este pilar impositivo una vez más y prorrogar su implementación hasta que la administración responda», señalan los economistas.
Pérdida de ética
Para Barreix y Roca si bien la DGI realizó importantes reformas, la recaudación continúa presentando una elasticidad ingreso casi igual que el PBI, aunque se está en una fase de gran crecimiento económico. Por el contrario, en Argentina la recaudación es 1.4 del crecimiento del PBI, en Paraguay 1.3 y en Brasil 1.2, con al salvedad de que esta situación se da para el período de recuperación y sin cambios tributarios significativos durante el mismo.
«Esto indica que sobreviven problemas que deberán corregirse con celeridad ante la perspectiva de una reforma estructural del sistema tributario», se señala en el informe.
Se recuerda que la implantación de la incompatibilidad y la dedicación exclusiva determinó que, renunciaran a la DGI 120 de 260 inspectores de Fiscalización, área clave del funcionamiento de cualquier Administración Tributaria moderna, pese a que los sueldos se multiplicaron prácticamente por tres.
Barreix y Roca indican que «esta es una evidencia contundente de un profundo deterioro de la ética del organismo. Las experiencias exitosas de transformación de administraciones tributarias con este grado de deterioro siempre han implicado la remoción de los directores y mandos medios-superiores. En Uruguay, por el contrario, en este nivel han permanecido prácticamente los mismos funcionarios, lo que muestra que difícilmente haya habido un quiebre en las prácticas de dirección del organismo».
En una propuesta de 2003, ambos economistas indicaban que la DGI se tenía que transformar con la mejora salarial, pero también «con un riguroso» llamado a concurso de oposición y méritos abierto (al menos) a todo el sector público para cubrir las plazas remuneradas con los mejores sueldos de la Administración Pública. Quienes reciben estos mejores sueldos deben justificar ante la sociedad que efectivamente son los mejores y, además, si ganan como el sector privado deben demostrar que individualmente son igualmente productivos, por lo que se les debe controlar por productividad».
Unidad de Control
Otro aspecto es la ética, ya que «el control de pares no funciona».
Por eso proponen crear la Unidad de Control de Etica, externa a la DGI, para asegurar la participación de la sociedad civil en el control de la integridad y la eficiencia de la administración tributaria. En países desarrollados, con alta institucionalización, y en países grandes, que permiten rotar el personal de la administración en el territorio, estos mecanismos quizás no sean necesarios. Por el contrario, en sociedades pequeñas como la uruguaya el control entre pares (colegas) -por ejemplo, tribunales y comisiones de honor- no funciona. «Además, en un país donde el Estado pesa mucho y el corporativismo es alto, el temor a enfrentar a una institución es importante, máxime si se trata de instituciones como la administración tributaria, con poder de represalia. Por tanto, debe generarse una oposición de intereses, cosa que no hace la Auditoría Interna que se ha establecido», señalan. *
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