UNA ESTRATEGIA ALTERNATIVA ACTIVADA POR LAS AGRESIONES DE FRONTERA

M. Santo: "No se puede seguir vegetando"

Las reflexiones sobre un cambio necesario en la estrategia comercial y de política exterior del país formuladas ayer por una nueva consultora de inversiones recogen el pensamiento de un amplio espectro del pensamiento profesional y empresarial actual. Esta posición ha venido emergiendo con fuerza en los últimos dos años y puede considerarse dominante en esos ámbitos empresariales actualmente. Estas ideas inspiraron la reflexión que realizaran ayer, en un desayuno de trabajo realizado en el Club de Golf los miembros de una alianza estratégica integrada por Michele Santo y asociados, conjuntamente con el estudio jurídico de Sanguinetti, Foderé y Bragard. «El rol de los acuerdos comerciales: su importancia en la inserción internacional del Uruguay» fue el tema abordado, y que contó en primera instancia con la exposición realizada por el doctor Eduardo Sanguinetti. Este historió los esfuerzos del multilateralismo, desde los acuerdos del GATT en 1947 y que recién cristalizarían en 1995, con la creación de la Organización Mundial de Comercio (OMC). En ese proceso  afirmó  fue muy insatisfactoria la apertura y liberalización del comercio lograda en las rondas de Uruguay y Doha, particularmente si la evaluación se realiza desde una perspectiva de países en desarrollo y en referencia al tema agrícola.

Sanguinetti entendió deseable todo acuerdo comercial complementario con los objetivos de la OMC, siempre y cuando la creación de estos bloques suponga, a la vez una apertura y no un aislamiento respecto al resto del mundo. Remarcó en lo que llamó el «auge del regionalismo» de los años noventa  330 Acuerdos Comerciales Regionales a lo largo y ancho del mundo  que llevó a la consolidación de los distintos bloques de integración regional, entre ellos el Mercosur. Etapa que justificó dadas las enormes dificultades para el cumplimiento de los objetivos marcados por la OMC y las distintas rondas del GATT, amén de soslayar los aspectos geográficos, históricos y culturales.

Esto se entendía apropiado para Uruguay en la medida que suponía una mayor capacidad negociadora frente a la OMC además de los beneficios asociados a los consabidos problemas de escala.

 

«Aunque el Mercosur funcionara…»

Sin embargo, luego de preguntarse porqué Uruguay debía buscar una mayor y mejor inserción internacional, el doctor en Economía, Michele Santo consideró que a Uruguay como pequeño país le es fundamental ser un «jugador de nichos» y remarco que aunque el Mercosur funcionara a la perfección no debe relegarse la «Agenda Bilateral», ya que el bloque regional representa tan solo el 2% del comercio mundial y debe irse tras el restante 98% para crecer y diversificarse económicamente. Argumentó con cifras lo que representa la desregionalización de la estructura de exportaciones a través de la caída del intercambio intrabloque para Uruguay, en relación a 1998 y al año 2005, pasándose del 52% al 21% respectivamente, destacando el déficit de Uruguay en la balanza comercial con estos países, para indicar el fracaso que ha supuesto la estrategia regional tal y como se ha desarrollado hasta el momento.

Santo indicó que el Mercosur no aporta estabilidad y que debe buscarse en el bilateralismo un patrón diferente o complementario al regional. A su vez fue enfático en remarcar que solo más y mayor inserción no alcanza sin hacer las «reformas estructurales pendientes», y, aunque no ahondó en el carácter de las mismas, dejó entrever que la ineficiencia y baja productividad de los servicios públicos y la alta carga fiscal que implican, operan como freno al crecimiento y a la atracción de capitales.

Al mismo tiempo se manifestó contrario a la Reforma Tributaria impulsada por el gobierno y consideró al Impuesto a la Renta de las Personas Físicas contraproducente y desalentador de las inversiones. *

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