Los escenarios comienzan a cambiar ante aumento de tasas en EEUU
El viernes la tasa de interés de mediano plazo medida por los retornos que pagan los bonos de tesoro norteamericanos tocó el 5%.
El aumento del precio del dinero es la principal variable de atención en una perspectiva de riesgo. Desde ella los administradores de los fondos de pensión, inversión y el capital privado o los propios agentes financieros de los Estados intentan prever qué es lo que va a estar sucediendo en materia de financiamiento, no sólo dentro de diez años, sino en los próximos días.
Esas tasas de mediano plazo se asimilan a la medida del riesgo que tiene la colocación del capital a mediano plazo y tienen un estrecho vínculo con la evolución de la inflación prevista. Si aumentan las tasas de inflación proyectadas, las tasas de interés a la que aspiran los administradores del capital será mayor.
En EEUU hay dudas acerca de si la política monetaria podrá continuar corrigiendo las presiones inflacionarias que surgen de los desequilibrios comercial y fiscal. Por ahora la inflación relevante se sitúa en el 2%.
Hace unos meses la tasa de retorno de los Treasury a 10 años, por ejemplo, se situaba levemente por encima del 4% (426 puntos básicos en diciembre de 2005 o 439 en diciembre pasado). Los últimos datos conocidos en las últimas semanas, de permanencia del consumo y la creación de trabajo, estarían confirmando el temor de que la política monetaria no está siendo suficiente para mantener la inflación en esas tasas deseables del 2% aproximadamente. Esto ya había sido descontado por los inversionistas y ahorristas que, para el corto plazo, uno o dos años, exigían tasas tan elevadas como las que se exigían a mediano y largo plazo. Empero, ahora, mientras continúan subiendo las de corto plazo, también han comenzado a ajustarse las de mediano y largo plazo que son las que regulan los movimientos y el costo del capital global vinculado a la inversión directa o al financiamiento del desarrollo o la deuda soberana de los países.
En Brasil y Uruguay este proceso de ajuste de las tasas aún no presenta la misma dimensión que el que se observa en el norte. La región ha venido ganando credibilidad y los márgenes de riesgo se estrechan impidiendo que esas tasas de mediano y largo plazo se eleven a niveles cercanos a los dos dígitos como probablemente sucedería si el tratamiento de la deuda de Brasil, particularmente, no hubiera tenido las características que ha tenido en estos últimos años.
Pese a ello, ahora, el escenario en el cual se formarán los precios del dinero para los proyectos productivos de mediano y largo plazo ya no es mismo que el del año pasado con lo cual se le abre un imprevisto frente al gobierno. *
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