Advierten que reforma tributaria pone en riesgo futuro de la vitivinicultura
La gran competidora del vino nacional es la cerveza (que ya no es nacional). Desde el Ministerio de Economía se entendió que por razones de equidad tributaria se debía gravar al vino con Imesi al igual que el resto de las bebidas fermentadas.
Pero, la realidad no es tal, «Inavi entiende que los argumentos de equidad tributaria con el resto de las bebidas fermentadas no es tal, sino todo lo contrario, y este Imesi encarecerá el producto y lo hará más caro» sostuvo el presidente del instituto, enólogo Ricardo Calvo, ya que «hoy día, el vino y la cerveza pagan impuestos similares».
Según el proyecto el gravamen nuevo sería del orden del 23% lo cual habla por sí solo de la ventaja que significaría para la cerveza de ser aprobado por el legislador este artículo (37 del capítulo Imesi).
Según un estudio realizado recientemente por cada $100 de precio de venta (impuestos incluidos) el vino paga actualmente $24,51 en impuestos, mientras que la cerveza paga $23,71, o dicho de otra manera, por un vino que cuesta $40, se pagan $9,80 de impuestos, mientras que por una cerveza que cueste la misma suma, el impuesto que se paga es de $9,50.
Se arriesga mucho
Una de las consecuencia directas e inmediatas de pérdida de competitividad del vino será la caída de la demanda la que, a su vez, generará graves perjuicios económicos y sociales al complejo vitivinícola, ya que comenzaría un lento (o rápido) proceso de afectación a los productores de vino que son más de 2.000, todas empresas medianas, pequeñas y familiares y a las más de 400 bodegas habilitadas que existen en el país. A ello debe agregarse una serie de servicios vinculados, por lo que se estima que el sector da trabajo a unas 50.000 personas, es decir, el 2,5% de la población económicamente activa del país.
Pero además, el vino ha recibido de la sociedad, a través de los apoyos y subsidios que se le han venido otorgando, un conjunto de medidas que han permitido e impulsado su modernización. La inversión para llegar a la situación actual ha sido grande y de muchos años por lo que, a juicio del Inavi, no parece prudente echar todo por la borda.
Debe tenerse en cuenta que de las 9.000 hectáreas plantadas en el país el 60% ha sido replantado con una inversión importante que no baja de los 40 millones de dólares. Pero también, no es menor que el 93% de las hectáreas plantadas están al sur del Río Negro y el 81% está afincado en Canelones y Montevideo, por lo que si el sector colapsa la crisis social estará concentrada en esta zona.
El sector, por otra parte , no ha logrado recuperarse de la crisis de 2002, por lo que de concretarse este nuevo impuesto, poco ayudará para el desarrollo del Uruguay Productivo.
En efecto, la venta nacional de vino en 2001 llegó a 91.295.372 litros, mientras que en 2005 fue de 84.330.255. Ello ha coadyuvado a que aumente el stock de vino, que hoy cuenta con un excedente de 40.000.000 de litros.
El precio del vino, como agravante, ha involucionado pasando de 197,65 en enero de 2005 a 195,2 en diciembre (la base 100 corresponde a marzo de 1997), y el número de bodegas también ha ido descendiendo en la medida en que la rentabilidad del sector ha ido decayendo. Según información de las propias bodegas, la rentabilidad en los últimos 5 años cayó en 15%.
Calvo reconoció a LA REPUBLICA que tiene la firme esperanza de que los legisladores entiendan cuál es la situación del sector y se muestren dispuestos a atender los reclamos de Inavi. *
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