EL BID HIZO CONOCER SU INTERES POR FINANCIAR LAS PROXIMAS INVERSIONES

A mediados de año UTE decide sobre el tipo de central que construirá

¿Cuál es la situación respecto a la nueva central de base en generación, ya que después de un proceso de años se anuló la licitación de ciclo combinado? Parece que estuviéramos a fojas cero nuevamente.

 

Es un proceso largo que comenzó en 1995 con los informes técnicos de UTE que plantean la necesidad de contar con una central de base.

Durante las dos administraciones anteriores de gobierno se dieron pasos para atender a esta necesidad, pero luego resultaron infructuosos. En 1998 se planteó su instalaci el Litoral del país pero luego, para dar viabilidad al Gasoducto Cruz del Sur, se determinó que estaría ubicada en el sur.

Luego surgió la discusión acerca de si la iba a construir UTE o inversores privados. En el año 2002, la licitación convocada con privados –que era en definitiva una compra de energía al inversor que construyera la central– fue declarada desierta.

Finalmente, en agosto de 2003 el Poder Ejecutivo impulsó nuevamente por parte de UTE la compra de una central de ciclo combinado.

 

¿Por qué un ciclo combinado?

 

El ciclo combinado tiene sentido si se cumplen las siguientes tres premisas. En primer lugar, la necesidad de instalar capacidad de generación térmica en Uruguay, para no depender exclusivamente de la generación de electricidad proveniente de países vecinos, principalmente de Argentina. Luego, la conveniencia de emplear gas natural en un ciclo combinado, es dable siempre que el combustible se encuentre disponible en la región y a precios razonables. Finalmente, la necesidad de que la central pueda emplear un combustible alternativo que se comercie internacionalmente, a usarse ante eventuales crisis de abastecimiento de gas.

El contrato de suministro de gas obtenido por UTE cumplía con estas condiciones. Pero a partir del año 2000, se estancó el proceso de inversión en capacidad de generación eléctrica en Argentina. Y en 2002, alcanzó también a la exploración y explotación de nuevos yacimientos de gas.

En 2004 estalló una crisis de abastecimiento de gas en ese país, que dio lugar a limitaciones severas de exportaciones de gas y electricidad, en distintos grados, a Chile, Brasil y Uruguay.

A principios de 2005 nos encontramos con dos problemas: la incertidumbre energética en la región, especialmente en abastecimiento de gas natural y la situación de gran retraso en inversión de generación en nuestro país que comprometía gravemente el abastecimiento en caso de sequía.

Nos inclinamos por atender primero lo urgente a fin de garantizar la seguridad del abastecimiento. En tal sentido, promovimos la instalación de 200 megavatios de la llamada central de emergencia en Punta del Tigre, en San José.

Si no ejecutábamos este Proyecto y, debido a que se trata de un problema estructural, corremos el riesgo de enfrentar restricciones en la demanda (hasta un 30% del consumo) ante una situación de sequía. Algunos criticaron esta decisión por cara, pero si los procesos licitatorios realizados en las anteriores administraciones no se hubieran frustrado no nos encontraríamos actualmente con este problema.

Con este respaldo ya instalado, comenzaremos a abocarnos a encarar el déficit energético estructural en el sistema uruguayo.

 

Y ahora la central de base…

 

En realidad, debemos darnos un tiempo, analizar las alternativas y no precipitarnos en una decisión cuyo monto de inversión ronda los 180 millones de dólares.

Si bien las certezas no existen nunca –hay que decidir en un marco de incertidumbres– uno lo que tiene que hacer es acotarlas lo más posible. En tres o cuatro meses más esperamos se aclare algo el panorama.

Por ejemplo: en el abastecimiento de gas, el triunfo de Evo Morales en Bolivia puede hacer posible un entendimiento entre Argentina y Bolivia y que surja un nuevo gasoducto con gas ofrecido a precios razonables.

Le recuerdo que Bolivia, por sus grandes reservas, es y será un actor principal en el abastecimiento de gas en la región.

Pero aparece también la posibilidad de construcción de un gasoducto entre Venezuela, Brasil y Argentina que, de concretarse, sería otro elemento que impactaría fuertemente en las estrategias energéticas de la región. No podemos desconocer esas posibilidades al momento del análisis.

Existe la posibilidad de implantar centrales con otros combustibles como el fuel oil, carbón u otros. Tampoco hay que excluir la utilización de gas natural, pero no del proveniente de gasoductos, sino del Gas Natural Licuado, lo que obligaría a la instalación de una planta de regasificación. Explorando esta última alternativa, tenemos planteado ir a Chile a conocer su experiencia ya que se trata de una inversión cara, pero no se puede desechar. También está la posibilidad de utilizar motores que den una mayor flexibilidad respecto a otros combustibles, ya que hay algunos de estos que pueden funcionar a gas oil, fuel oil o gas natural.

Las distintas opciones tienen diferentes cualidades: si se utiliza más o menos combustible, cualidades en el rendimiento y en el costo unitario de inversión. No existe la solución perfecta, uno tiene que arbitrar siempre.

 

¿Qué es el ciclo combinado?

 

De modo simplificado, consta de uno o más turbogeneradores a gas cuyos rotores son movidos por gases a alta temperatura y presión, más intercambiadores de calor en los que los gases de escape caliente de las turbinas a gas generan vapor, más un turbogenerador que funciona con dicho vapor. Un ciclo combinado puede funcionar con gas natural o gas oil, y lo que decimos hoy es que las premisas que nos llevaron al ciclo combinado no son para descartar, pero presentan incertidumbres muy grandes (por el abastecimiento de gas y su precio).

Lo que estamos abriendo es una ventana que no puede ser eterna, porque tenemos un problema estructural en el sistema de generación y nos planteamos tomar esta decisión no después de mediados de año.

Si vemos que se consolida el tema del gas natural, será un ciclo combinado, ya que tiene un rendimiento alto, un costo unitario relativamente bajo y nos posibilitaría funcionar con gas natural y en los pocos casos que no lo hubiera, a gas oil.

Si vamos a un escenario donde no tenemos un suministro confiable ahí nos tendremos que plantear otras alternativas.

Paralelamente seguiremos profundizando en fuentes renovables autóctonas como los resíduos de cáscara de arroz, energía eólica, residuos de plantaciones forestales, etc.

¿Cómo se expresa esta nueva inversión en la tarifa de UTE?

 

Es importante destacar que estas inversiones no van a impactar sobre el nivel tarifario ya que están contempladas en el plan quinquenal de inversiones de la empresa.

 

¿Y la financiación para la construcción?

 

En principio, en esto no sería un problema. La financiación no sería un obstáculo ya que estamos en condiciones de obtener créditos relativamente baratos, no sólo por el riesgo país bajo actual, sino también porque UTE tiene en el mercado una buena imagen.

Tanto el BID como el BM nos han ofrecido financiamiento para estas inversiones.

 

Recién me habló del Parque Eólico, algo que ya está comenzando a instrumentarse….

 

Se trata un gran primer paso en la aplicación de una tecnología que es de futuro y en la que los países desarrollados están invirtiendo mucho.

Para nosotros es importante este camino. Probablemente se firmará en los próximos días el acuerdo por el que, utilizando el programa de reconversión de deuda de Uruguay con España podamos
acceder como UTE a instalar el primer Parque Eólico de hasta 10 MW.

Para él tenemos tres o cuatro lugares posibles y se espera que esté operativo a fines de 2007. Podremos así acceder a una tecnología que es cara, pero sin pagar sus sobrecostos.

 

El número de funcionarios de la empresa, ¿es el adecuado?

 

Hoy tenemos unos 7.000 funcionarios. Pero lo que nos preocupa no es tanto el número, sino la franja etaria, el promedio es de casi 50 años de edad y eso no solo tiene implicaciones de orden físico (implica limitaciones para realizar determinadas tareas en la calle), sino también porque hablamos de una empresa que desde l993 no incorpora personal y eso, desde el punto de vista de la cabeza no es bueno porque tiene que entrar pensamiento nuevo, hay que ventilar las ideas.

 

¿UTE se siente en competencia?

 

A veces se dice que UTE no está en competencia, pero en determinados segmentos, sí lo está. Cuando yo elijo una cocina opto entre el gas, supergás o la electricidad, lo mismo con el tipo de calefacción, calentamiento de agua, etc. El mercado ofrece alternativas. Pero además, hay una competencia de costos regional. Hoy viene un inversor a Uruguay y nos pregunta cuánto le va a salir la energía «porque en Argentina me sale tanto». Si lo queremos retener y atraer a nuevos inversores debemos tener tarifas que sean competitivas con las de la región, y lo tiene que ser a partir de los costos y no porque administrativamente se rebajen los precios. Por eso impulsamos la mejora de la eficiencia y seguimos comprometidos en la lucha contra el mal uso de la energía eléctrica. *

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