Las "bondades" de las SAFI
¿Para que les sirven a los uruguayos? Si no pueden invertir dentro del país, ni financiar obras públicas o privadas, ni prestar, ni pedir prestado. Si no tienen nada que ver, en definitiva con los ansiados, buscados, seducidos y convocados, un día sí y otro también, inversionistas.
Algunos estudios contables develan, vía Internet, las razones de la vigencia de esta legislación tan extraña:
– Las SAFI están protegidas por el secreto bancario, fiscal y profesional contemplado en la legislación uruguaya.
– Sólo necesitan tener un accionista y las acciones son expedidas al portador.
– No se requiere declarar los detalles de los accionistas en ningún informe público.
– Pueden tener un solo director y el mismo puede ser de cualquier nacionalidad.
Los cambios de directores deberán registrarse pero no toman estado público.
– No se requiere la publicación de los balances, ni siquiera que estén auditados.
– Existen empresas pre-constituidas listas para la compra inmediata. Los trámites de inscripción insumen no más de 72 horas.
– Se pueden manejar cuentas corrientes y depósitos en cualquier lugar del mundo, bajo el más absoluto anonimato y con ventajas impositivas en el país donde se efectúa el depósito.
– Facilita la compra venta de paquetes accionarios y permite mantener a los titulares de la operación en un completo anonimato.
– Salvaguarda de activos contra litigios comerciales.
– Una SAFI puede ser propietaria de las acciones de una empresa, logrando así el anonimato.
– Los fondos excedentes de la operativa comercial pueden depositarse en el exterior a nombre de una SAFI.
– Para vender o traspasar propiedades se facilita la operación y se ahorran honorarios e impuestos, mediante un simple pasamano de las acciones.
– Se puede intermediar en exportación o importación de mercaderías facturando para poder usufructuar los beneficios de la zona libre de impuestos y minimizar ganancias globales.
– Puede usarse como agente de exportaciones del mismo dueño, de manera de pasar a la clandestinidad con el objeto de evadir impuestos, tanto en el exterior como en el Uruguay; o esconder fondos que no conviene que se sepa que uno los tiene vaya a saber por qué; o escapar de los acreedores que le reclaman el pago de las deudas contraídas; o simular gastos. *
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