Uruguay debe restablecer la confianza en sus carnes por parte del mercado mexicano
¿Qué consideraciones le merece la reapertura del mercado mexicano para la carne vacuna uruguaya?
–Sintetizando una respuesta diría que es un hecho positivo, pero que por el momento conviene ser cautelosos sobre los pronósticos de algunas cifras comerciales que se están manejando.
Lo positivo estriba en que Uruguay recupera el acceso a la totalidad de los mercados del Nafta, y asimismo tiende a reafirmar dicho bloque como el principal destino comercial de nuestras carnes.
En segundo lugar tendería a descomprimir la fuerte concentración que registran las exportaciones de carne vacuna a los EEUU, aunque reitero que es aventurado estimar cifras a priori por varias razones que voy a explicar.
México, según el USDA, importará este año unas 360 mil toneladas de carne vacuna, lo que significa un aumento del 12% de sus compras con relación a 2005, al tiempo que también prevé incrementar su producción doméstica.
El mercado mexicano es el segundo cliente en importancia de los EEUU en materia de compras de carnes. Rehabilitó en primera instancia el ingreso de la carne americana sin hueso y luego el acceso de carne con hueso procedente de animales menores a los 30 meses.
No obstante hay que anotar que el cierre inmediato del mercado mexicano para las carnes de los EEUU en diciembre de 2003, también repercutió en algunos cambios que incrementaron el consumo de carne porcina y de carnes blancas. Ahora bien, Uruguay sólo podrá comercializar carne deshuesada por ser país libre de aftosa con vacunación, teniendo a su vez la posibilidad de colocar cortes del trasero y de delanteros, sin limitaciones de cupo, y con un arancel del 7%, el cual contrasta con el 26% por fuera de la cuota que se paga en los EEUU y en Canadá. Esto es producto del Tratado de Libre Comercio suscrito entre nuestro país y México.
Han pasado 5 años de ausencia de Uruguay en el mercado mexicano, lo cual significa un proceso de restablecer la presencia y la confianza de nuestros productos cárnicos a nivel de los consumidores de ese mercado.
También la colocación de cortes vacunos por parte de Uruguay contará con precios que se ubican dentro de la realidad del circuito del Nafta.
–¿Se prevé que los EEUU mantengan en 2006 el mismo potencial de importación de carne vacuna del año pasado, o la recuperación de los circuitos comerciales que tenía a diciembre de 2003 le devolverá un fuerte protagonismo a la estructura de su cadena cárnica y las exportaciones?
–Cualquier analista concluiría que este escenario daría por superadas para EEUU las interdicciones que le impusieran los propios socios del Nafta a fines de 2003 y los principales mercados importadores como los del sudeste asiático, reingresando sin problemas a la competencia en los distintos mercados, principalmente Japón, Corea y otros. Sin embargo las cosas no funcionan de manera tan automática y EEUU tropezará con ciertas realidades impuestas en los mercados en los dos últimos años.
El principal escollo radica en la fuerte penetración alcanzada por Australia en el sudeste asiático. En segundo lugar EEUU tiene que responder a las reforzadas exigencias sanitarias de los japoneses, que rehabilitaron el ingreso de la carne americana, solamente deshuesada y procedente de animales no mayores de 20 meses. También los consumidores de Japón se han acostumbrado al suministro del producto australiano, donde además han realizado en ese país de Oceanía importantes inversiones en la cadena cárnica. Debería agregarse como un hecho de importancia no menor, que una reciente encuesta a nivel de los consumidores japoneses arrojó como resultado que en un 75% marcaron preferencia por la carne australiana.
Con respecto a su producción doméstica, los EEUU registraban a 2003 un fluido ingreso comercial de ganado vivo procedente de Canadá. Sin embargo en los dos últimos años Canadá incrementó su parque de industrialización de carne para absorber su propia producción, dadas las restricciones que EEUU le impuso desde mayo de 2003 cuando se suscitó el primer caso de «vaca loca» en Canadá. A su vez los flujos de comercio de ganado vivo se limitarán ahora a animales de menos de 20 meses.
Quiere decir entonces que los reacomodos que se han producido en los mercados como consecuencia de la aparición de los casos de «vaca loca» en Norteamérica desde 2003, han modificado las realidades del comercio y el cuadro en que las exportaciones de los EEUU deberán competir.
Las previsiones del USDA con respecto al consumo interno en los EEUU es de incremento, pero a su vez pronostica una leve disminución de sus importaciones. De ahí que la eventualidad de una disminución en la operativa de las exportaciones uruguayas al principal mercado del norte, podrán tener alternativas como en el caso de México, manteniendo en general los niveles de precios. *
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