VTLC Chile-EEUU: no es cobre todo lo que reluce
Los cantos de sirena de los partidarios de la firma de un Tratado de Libre Comercio entre nuestro país y los EEUU se escuchan a diario. Hasta el momento son expresiones de deseo y argumentos muy generales como «quién se puede oponer a negociar más con el país más rico del mundo» (argumentos que nadie contradice, por cierto). Argumentos, declaraciones con poca base y muy parecidas a las que alentaban a ingresar en el Mercosur con aquel argumento del cual hoy nadie se hace responsable:»accedemos con nuestra producción a un mercado de casi 300 millones de habitantes». Como se apreciará las similitudes entre un argumento y otro son muy parecidas.
Carlos Pereyra Mele, secretario de la Fundación Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos, con sede en Argentina, escribió un pequeño ensayo que el semanario Nueva Tribuna publicó y del cual extractamos algunos párrafos significativos.
Pereyra Mele destaca un elemento no menor y es que EEUU forma parte del Nafta junto a Canadá y México, un tratado de libre comercio que tiene prioridad sobre otros similares y ello genera derivaciones concretas sobre Chile.
«Con las directrices del flamante acuerdo (el TLC) dentro del Nafta, nueve especies de frutas frescas chilenas ingresarían a los EEUU sin pagar arancel, pero la tarifa previa ya era muy cercana a cero, por lo que la ventaja era muy pequeña. Otras especies y algunas hortalizas, jugos, conservas y pastas tienen acordada una desgravación que demorará 12 años, lo mismo que las carnes rojas, las aves, la leche y sus derivados» apunta el informe. Como se podrá apreciar para los productos del agro no es fácil. Pero hay más al respecto porque «mientras tanto (en esos 12 años) dichos productos chilenos deben competir (tanto en Chile como en EEUU) con sus pares norteamericanos subsidiados. Incluso la misma producción de Canadá provoca daños en cultivos chilenos tradicionales, como lentejas, habas, arvejas y cebada, en parte por simple competencia, en parte porque las tres cuartas partes quedarán libres de aranceles dentro de cuatro años, tres veces menos que el tiempo que debe esperar Chile. Son las diferencias entre un socio pleno grande y un socio externo pequeño», concluye Pereyra
«La Sociedad Nacional de Agricultura reconoció que se dejarán de sembrar 150.000 hectáreas de trigo (el 40% de la siembra actual). Otro tanto le ocurrirá a miles de productores de remolacha, perjudicados por la libre entrada del azúcar y edulcorantes norteamericanos», precisa el informe. ¿Sería diferente para nuestros productores agropecuarios un TLC?
Los exportadores
Quienes sostienen alegremente que debemos aumentar las exportaciones no deben estar informados que en Chile «EEUU mantendrá contra sus exportaciones las leyes antidumping y sus duras barreras fitosanitarias». Pero, tal vez si se cambia del rubro agroindustrial y analizamos las manufacturas el panorama puede ser otro.
«En el rubro manufacturas, Washington no modificó su estructura de aranceles escalonados: cuanta mayor cantidad de mano de obra tenga el producto, mayor será el impuesto al ingreso a su mercado.
En cambio, las importanciones que provienen de EEUU pagan un arancel general del 6% desde el 2003 y en un futuro cercano podrán hacerlo sin carga tributaria alguna. Los sectores que se verán más beneficiados son: equipos de construcción, automóviles, productos informáticos , farmacéuticos y papelería. Pero además están los suntuarios donde, por ejemplo, Ford y General Motors presionaron y lograron que Chile desistiera de aplicar el impuesto a los automóviles de lujo», todo lo cual no muestra un panorama que se pueda definir como demasiado alentador.
De acuerdo al texto acordado, «Chile no puede exigir a las empresas norteamericanas operando en su territorio que opten por la compra de insumos nacionales, si lo prefieren pueden traer todo de EEUU.
Es más, no puede impedir que se presenten en el mercado nacional de compras del Estado, en situación de marcada desigualdad competitiva con sus similares chilenas». De esta manera se logran objetivos planteados en el ALCA y rechazados por el Mercosur.
Los servicios y la tecnología
En estos capítulos está demás advertir sobre la desiguladad existente entre un país y otro. Hoy en día, Chile, el visitante lo puede comprobar, está plagado de bancos norteamericanos, pero también se puede apreciar a simple vista el desembarco en otras áreas como «telecomunicaciones, correos y encomiendas, turismo, cine y comercio mayorista. Además, los pagos por uso de patentes, marcas y secretos comerciales, en calidad de derecho de propiedad intelectual, son absolutamente unidireccionales», precisa el informe.
Hablemos de la inversión, «Chile tuvo la precaución de fijar plazos mínimos de residencia, en especial para controlar la inversión golondrina, pero el Nafta exigió rever la medida y Chile tuvo que renunciar al uso del encaje para capitales de corto plazo».
En el mercado laboral, «el Nafta no establece ningún mecanismo para sancionar a las empresas que violen los derechos reconocidos por la OIT».
La Universidad de Michigan estimó que el TLC le reportó a Chile «un incremento del 1% del PIB en sus ingresos, mientras que las exportaciones norteamericanas crecen el doble comparado con el aumento de las exportaciones chilenas», y finaliza advirtiendo que «el Nafta hizo a la economía chilena más vulnerable a las crisis internacionales y la deja más dependiente de la coyuntura norteamericana».
Es importante conocer toda la realidad, y no solamente ver una parte de ella, la que en primera instancia nos puede servir. La discusión recién comienza al respecto y lo que está claro es que con recetas importadas no se convence a nadie. Por algú motivo la Organización Mundial de Comercio no aconseja bajo ningún punto de vista a un país subdesarrollado firmar un TLC con un país desarrollado. *
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