PARA EL ORGANISMO, EL PAIS SUDAMERICANO "ES UN EJEMPLO MUY BUENO PARA LAS ECONOMIAS EMERGENTES"

Presidente del FMI llega a Brasil para felicitar a "Lula" por cancelar deuda

El gobierno de Lula anunció hace un mes su decisión de reembolsar los 15.570 millones que le debía al FMI, una decisión celebrada por todo lo alto por Rato, que no dudó unos días después en llamar a todos los países emergentes, entre ellos Argentina, a seguir los pasos dados por el gigante sudamericano.

Brasil «es un ejemplo muy bueno para las economías emergentes de que las reformas no sólo merecen la pena, sino que pueden dar resultados positivos y rápidos», afirmó el director gerente en su conferencia de prensa de fin de año.

Menos de 24 horas después, el presidente argentino, Néstor Kirchner, anunció su decisión de imitar al país vecino y pagar los 9.600 millones de dólares que debía al FMI, con la notable diferencia de que Argentina no aplicó las reformas que exigía Rato para concederle un nuevo programa.

En declaraciones a la AFP, el ex director del Fondo para América Latina, Claudio Loser, reconoció la existencia en la organización de dos interpretaciones diferentes de una decisión aparentemente idéntica de pagar la deuda por anticipado.

«Entre mis ex colegas, la decisión de Brasil se vio como un paso normal», o sea una «graduación», resultado de la disciplina económica mantenida primero por el Gobierno de Fernando Henrique Cardoso y luego por el de Lula, explicó Loser.

 

Diferente con Argentina

En el caso de Argentina, los sentimientos del FMI son diferentes y expresan una mezcla de alivio por haberse librado de su principal dolor de cabeza de los últimos años y cierta preocupación por considerar apresurado el pago de la deuda.

En el Fondo, «piensan que Argentina todavía no ha hecho todo lo que tenía que hacer», explicó Loser. «Pero están contentos por no estar en una situación tan conflictiva con Argentina como la han tenido», agregó, en alusión a los varios roces que mantuvo la institución con Buenos Aires en los últimos años.

Con estos antecedentes, no resulta sorprendente que Kirchner no haya invitado a Rato, que probablemente recuerda los incidentes que se produjeron a finales de agosto de 2004, cuando acudió a Buenos Aires como director del FMI por primera y última vez hasta la fecha. En una carta enviada la pasada semana, el responsable del Fondo reiteró a Kirchner que su institución sigue dispuesta a prestar asistencia a Argentina, en caso de que la solicite. En Brasilia, el director gerente deberá clarificar si el FMI seguirá pidiendo las reformas exigidas por su adjunta Anne Krueger durante su visita a principios de diciembre.

De hecho, al concluir las conversaciones posprograma con Brasil, el FMI «lamentó» que «la situación política» en Brasil en 2005 haya «aplazado la agenda de reformas en el Congreso». La reunión Rato-Lula el martes a las 15H30 locales (17H30 GMT) marcará públicamente las diferencias entre las relaciones que mantiene el Fondo Monetario Internacional (FMI) con Brasil su «modelo» actual, y Argentina, su «niño mimado» en la década de los 90, antes del colapso de su economía en diciembre de 2001.

 

Brasil: un ejemplo

El Gobierno de Lula anunció hace un mes su decisión de reembolsar los 15.570 millones que le debía al FMI, una decisión celebrada por todo lo alto por Rato, que no dudó unos días después en llamar a todos los países emergentes, entre ellos Argentina, a seguir los pasos dados por el gigante sudamericano.

Brasil «es un ejemplo muy bueno para las economías emergentes de que las reformas no sólo merecen la pena, sino que pueden dar resultados positivos y rápidos», afirmó el director gerente en su conferencia de prensa de fin de año.

Menos de 24 horas después, el presidente argentino, Néstor Kirchner, anunció su decisión de imitar al país vecino y pagar los 9.600 millones de dólares que debía al FMI, con la notable diferencia de que Argentina no aplicó las reformas que exigía Rato para concederle un nuevo programa.

En declaraciones a la AFP, el ex director del Fondo para América Latina, Claudio Loser, reconoció la existencia en la organización de dos interpretaciones diferentes de una decisión aparentemente idéntica de pagar la deuda por anticipado.

«Entre mis ex colegas, la decisión de Brasil se vio como un paso normal», o sea una «graduación», resultado de la disciplina económica mantenida primero por el Gobierno de Fernando Henrique Cardoso y luego por el de Lula, explicó Loser. En el caso de Argentina, los sentimientos del FMI son diferentes y expresan una mezcla de alivio por haberse librado de su principal dolor de cabeza de los últimos años y cierta preocupación por considerar apresurado el pago de la deuda.

En el Fondo, «piensan que Argentina todavía no ha hecho todo lo que tenía que hacer», explicó Loser. «Pero están contentos por no estar en una situación tan conflictiva con Argentina como la han tenido», agregó, en alusión a los varios roces que mantuvo la institución con Buenos Aires en los últimos años.

Con estos antecedentes, no resulta sorprendente que Kirchner no haya invitado a Rato, que probablemente recuerda los incidentes que se produjeron a finales de agosto de 2004, cuando acudió a Buenos Aires como director del FMI por primera y última vez hasta la fecha.

En una carta enviada la pasada semana, el responsable del Fondo reiteró a Kirchner que su institución sigue dispuesta a prestar asistencia a Argentina, en caso de que la solicite.

En Brasilia, el director gerente deberá clarificar si el FMI seguirá pidiendo las reformas exigidas por su adjunta Anne Krueger durante su visita a principios de diciembre.

De hecho, al concluir las conversaciones posprograma con Brasil, el FMI «lamentó» que «la situación política» en Brasil en 2005 haya «aplazado la agenda de reformas en el Congreso». *

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