El Mercosur se compromete a liberar aranceles a importaciones de países pobres
En una reunión que hasta el día de ayer parecía predestinada al fracaso debido a las exigencias y poca flexibilidad de EEUU y los europeos, el Mercosur dio la nota saliente con sus anuncios.
En efecto, el bloque regional que viene siendo sistemáticamente hostilizado, en forma mediática, por los representantes europeos y norteamericanos acusándolo de no mostrar ninguna flexibilidad, obligó a sus detractores a meter violín en bolsa.
En momentos en que los países industrializados ya no saben qué hacer para imponer su voluntad y la reunión no fracase (EEUU anunció sin ningún pudor que duplicará su ayuda a los países pobres de obtenerse buenos resultados (para ellos) en la conferencia ministerial, el Mercosur anunció «para traducir nuestros compromisos a la práctica, el Mercosur está preparado para moverse en dirección de otorgar un acceso libre de aranceles y cuotas a los productos provenientes de los países de menor desarrollo, especialmente de Africa y Latinoamérica», en palabras del canciller brasileño Celso Amorín.
Sin nombrar la ayuda de tipo colonialista que dan EEUU y Europa, Amorín explicitó que la idea es la de ayudar a dichos países a diversificar sus bases productivas «y liberarlos de lazos de favores unilaterales, no confiables e insustentables», en lo que algunos analistas entendieron ser el preanuncio de la búsqueda de caminos alternativos a los de la OMC para la liberalizacion del comercio mundial.
El antecedente para esta decisión del Mercosur es reciente ya que en la reunión del pasado viernes en Montevideo se acordó un trato preferencial y diferenciado para las economías más débiles y la creación de un fondo de desarrollo para ello.
El brete de la industria
La base de la falta de acuerdo no solamente está en los temas agrícolas sino también en la exigencia de los países industrializados de que se les abran aun más las puertas a sus servicios y productos industriales.
Jorge Bardier, de la Cámara de Industrias, participa de la delegación uruguaya y en diálogo con El Espectador explicó: «Nosotros necesitamos acceder con la producción agrícola en la mayor cantidad posible y en las mejores condiciones, con la reducción de los subsidios que hoy existen y con la eliminación de las cuotas y las tarifas que pudieran haber.
Pero no podemos descuidar y no se puede abandonar al sector industrial en el sentido de rebajar los aranceles de manera tal que las preferencias queden muy erosionadas».
El empresario aludía al planteo de la UE que exige una reducción arancelaria para productos industriales y de servicios provenientes de los países industrializados del 75%.
«Lo que nos interesa como industria es que se mantenga el sector, en materia de aranceles, con la debida protección en el sentido de poder contar con excepciones y el tratamiento para economías en desarrollo». Un estudio realizado por la CIU demostraba que de abrirse la economía totalmente a los europeos, generaría en el corto plazo la desaparición de muchas industrias que no podría competir en precios. *
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