OMC con posturas encontradas y poca voluntad negociadora por parte de los países desarrollados
El canciller Reinaldo Gargano preside la delegación uruguaya a la VI Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio que se realiza en Hong Kong. Todo parece indicar que va a ir al fracaso como lo fue su antecedente inmediato: la reunión de Cancún (México) de hace dos años.
Los 149 países que forman parte de la OMC vienen discutiendo sobre cómo avanzar en el proceso de liberalización de las barreras proteccionistas en torno al comercio mundial. A partir de la Ronda Uruguay del hoy desaparecido GATT se avanzó en los temas de intercambio de productos industriales, que era el interés primordial de los países desarrollados. Se ha ido avanzando en otros temas pero el sector agrícola que es el que hasta ahora menos interesaba a los poderosos países del norte iba quedando en la agenda. Es que parece que ha llegado el momento de los países desarrollados, se han hecho fuertes y no parecen concordar con las posturas de EEUU y la UE (donde tampoco se sabe hasta dónde Francia la apoya) que no son las mismas, más bien se miran con desconfianza.
En Cancún fue cuando se consolidó el Grupo de los 20 (G20), integrado por China, Brasil, India, Sudáfrica, etc. y que nuestro país integró a partir de la presidencia de Tabaré Vázquez. Este grupo de países dijo basta a los subsidios de las naciones desarrolladas a la producción y exportación, particularmente en el campo agrícola. Desde Cancún a la fecha han estado bregando por obtener una fecha para que comiencen a eliminar los subsidios a las exportaciones y una agenda del proceso total con fecha máxima para finalizar en el 2010. En cuanto reunión preparatoria ha habido durante estos dos años se planteó esta postura que hasta el momento no ha arrojado resultados concretos.
Los países desarrollados reclaman primero la apertura de los mercados para los servicios, las compras gubernamentales y los bienes industriales, y el respeto a las patentes farmacológicas e informáticas. Es decir, hay que contemplar primero sus aspiraciones y necesidades y luego se negocia el capítulo agrícola.
Según la ONG Oxfam, mientras miles de agricultores de países en desarrollo sobreviven con menos de 400 dólares por año, los de Estados Unidos reciben en promedio subsidios anuales de 21.000 dólares y los europeos de unos 16.000 dólares provocando una superproducción que se exporta a bajos precios a los países en desarrollo, bloqueando así a los productores locales (recuérdese el entredicho que mantienen los productores de arroz uruguayos con EEUU por estos motivos). *
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