OMC: la crucial negociación agrícola está con "respiración asistida"
Las negociaciones sobre la agricultura entre los 148 países miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) están con «respiración asistida», dijo el viernes en Ginebra Crawford Falconer, de Nueva Zelanda, responsable de estas negociaciones a pesar de la cortina de humo que lanzó EEUU al anunciar días atrás su disposición a rebajar los subsidios a la producción y exportación.
«El proceso está ahora mismo con respiración asistida», aseguró Falconer, que preside las negociaciones agrícolas, tras una semana de conversaciones entre los miembros de la OMC en Ginebra, sede del organismo multilateral.
«Probablemente en unos diez días más, el médico decidirá si desconectar o no» esa respiración asistida, ilustró el diplomático. «Hay que ver si podemos reanimar al paciente» añadió. Las negociaciones agrícolas, consideradas esenciales para la liberalización del comercio mundial, se enfrentan a profundas divergencias entre países industrializados y países en vías de desarrollo, pero también entre las propias naciones ricas ya que EEUU y la UE no logran ponerse de acuerdo y en la propia UE hay discrepancias notorias.
La liberalización del comercio agrícola es considerado un factor clave para que lleguen a buen puerto las negociaciones de la ronda de Doha, lanzadas en 2001 en la capital de Qatar. Falconer exhortó a los países miembros de la OMC a llegar a un acuerdo sobre rebajas de derechos de aduana para los productos agrícolas, ante la perspectiva de la crucial conferencia ministerial de la OMC en Hong Kong (13-18 de diciembre).
Esta reunión debe en principio establecer un acuerdo marco para la futura liberalización de los intercambios comerciales en el mundo, prevista en la ronda de Doha.
«Ya estamos fuera de tiempo», dijo Falconer, aludiendo a la proximidad de la conferencia de Hong Kong. «Tenemos que hacer un esfuerzo sobrehumano para que las cosas puedan resolverse», añadió.
El Sur pide acceso para sus productos agrícolas a los mercados de las naciones industrializadas. Ãstas, por su lado, quieren que los países en vías de desarrollo abran sus mercados a los servicios y productos industriales producidos en la porción más rica del planeta.
«La agricultura es el motor de la ronda (de Doha) y este motor sigue sin avanzar», se había quejado esta semana el canciller brasileño Celso Amorim, que participó en Ginebra, sede de la OMC, en negociaciones directas con otros «pesos pesados» de la Organización (Estados Unidos, Unión Europea, Australia, India), que se saldaron sin resultados.
Por su parte, el ministro de Ganadería de nuestro país José Mujica también alertó desde París sobre la OMC y su sospecha de que se está desdibujando su misión de ente ordenador del comercio mundial. Además, la propia Unión Europea -UE, que integra a 25 estados europeos- está en posición delicada, ya que en su propio seno hay notables divergencias sobre el tema agrícola, especialmente por parte de Francia, que se opone a concesiones suplementarias de la UE en este ámbito. *
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