Silvia Portella: "Debemos profundizar la discusión y saber hacia dónde va el Mercosur"
LA REPUBLICA dialogó con la analista brasileña Silvia Portella, integrante del Foro Consultivo y Social, abordándose diferentes temas relacionados con la integración regional.
–¿Cómo observa usted hoy el proceso de integración regional?
–Yo creo que hay ya una situación de hecho a nivel comercial y económica de un proceso de integración a nivel de los países del Mercosur. Lo que no está claro hoy, y que creemos que debemos profundizar y mucho esa discusión, es saber hacia dónde va esa integración y qué tipo de integración, cómo profundizamos el proceso para que no sea sólo una asociación comercial.
En primer lugar, porque una asociación comercial con los desequilibrios internos que tiene el Mercosur, a cada rato estará siendo atropellada por conflictos sectoriales, por conflicto en la frontera, por distintos problemas, por lo que hay que buscar cómo solucionar los desequilibrios comerciales con una integración de cadena de producción, cómo pensar programas comunes de promoción de empleos, de generación de rentas.
Creo que es eso lo que está en cuestión hoy en el Mercosur. Es un momento crucial para ese desafío, pensando incluso en los gobiernos que tenemos hoy en nuestros países, que han afirmado la voluntad y la decisión de hacer la integración, pero de hecho no ha cambiado mucho la situación anterior. Claro que hay iniciativas hoy que no había antes, desde el punto de vista de la integración de las políticas sociales. Hay hoy una reunión de los derechos humanos, reunión de agricultura familiar, reunión de cooperativas. Se han profundizado y creado algunos espacios importantes para ampliar la integración social, pero hay problemas desde el punto de vista productivo y económicos sin resolver.
–¿Cómo resolvemos entonces esos problemas que menciona?
–Una primera cuestión es que nuestros gobiernos deben tener, a nivel nacional y regional, políticas activas de producción industrial, por ejemplo. Cómo volcar inversiones públicas recuperando del rol del Estado en ese proceso, y cómo los foros de competitividad, donde hay uno solo funcionando, son instrumentos más bien limitados; hay que ampliar esos espacios de discusión. Hay que discutir con las empresas transnacionales, junto con las medianas y pequeñas empresas, y cómo integrarlas a la cadena productiva. En fin, hay que buscar ampliar la producción en escala para que el Mercosur pueda exportar, pero también generar un mercado interno, lo que es decir una política de distribución de rentas. Creo que uno de los caminos es, sin duda, crear organismos más estables y más abarcativos o supranacionales del Mercosur, para profundizar la integración y la forma de hacer políticas.
–Hay dos países que pesan mucho en este acuerdo de integración comercial que son Brasil y Argentina, que por otro lado se llevan la mayor parte del intercambio…
–Sí, el comercio de Brasil y Argentina es el 90% del Mercosur prácticamente en volumen. Esto tiene que ver con el tamaño de las dos economías. No son factores digamos de mayor o menor beneficio. Claro que hay que ver cómo se insertan las economías menores en ese proceso de integración.
–A su juicio ¿cómo repercuten para la integración los permanentes problemas originados en los aranceles, en las trabas para ingresar productos a otros países del mismo acuerdo, entre otros?
–Como no hay mecanismos estables para resolver problemas localizados como estos, muchas veces dejan de ser tratados como problemas localizados y pasan a tener un rol más político del que tienen. Y eso, por ejemplo, ahora el tema de las papeleras en la frontera de Uruguay y Argentina, que es un tema político y polémico, que llegó a nivel de relación entre presidentes. Si tuviéramos un reglamento Mercosur de medio ambiente, eso podría ser resuelto en el marco de un reglamento de medio ambiente.
–Usted mencionaba en el encuentro que hay problemas para la integración de los países de la Comunidad Andina al Mercosur, principalmente por la inestabilidad política en que se ven comprometidos aquellos.
— Sí, por un lado entre ellos y por supuesto de ellos con nosotros. Por ejemplo, los cuatro países tienen problemas políticos graves. Colombia vive una situación permanente de inestabilidad. Tiene el tema del narcotráfico, de la guerrilla interna, el tema de la violencia del gobierno y la persecución a los movimientos sociales. Hay un problema permanente y los Estados Unidos metidos adentro con el Plan Colombia.
Ecuador a cada año, prácticamente, cambia de presidente; lo mismo Bolivia. Perú, después de que se fue Fujimori se ha estabilizado más la política, pero de todas formas el presidente actual tiene un nivel muy bajo de aceptación. Y en Venezuela está el cuestionamiento al presidente Chávez que ahora vive un momento de tranquilidad, porque pudo afirmar una fuerza importante con el plebiscito. Todas estas son situaciones políticas que por suerte nosotros en el Mercosur no vivimos más. Todo eso crea dificultad para la integración.
–¿Cómo ve usted el hecho de que Venezuela pase a ser miembro pleno del Mercosur?
–A mí me parece bueno, pero no lo veo que se haga tan pronto porque Venezuela está involucrada en la Comunidad Andina. Tiene que hacer cambios en su política del arancel externo de Comunidad Económica Andina que no es la misma que el Mercosur. Creo que es un tema de voluntad política, pero no creo que sea una cosa inmediata, tendría que tener un proceso de adaptación. Pero lo veo bien porque para nosotros Venezuela es frontera con Brasil. Creo que algunos proyectos del gobierno de Venezuela como la Petro América son proyectos importantes. La decisión de avanzar en los proyectos de infraestructura y el tema del anillo energético, entre otros, son todos temas cruciales para nuestros países que harán más importante esa asociación. Pero no sé cómo eso se va a procesar.
–Su país tiene acuerdos con Estados Unidos de protección a la inversión.
–No, no tiene. Fue firmado uno por el gobierno anterior. El gobierno Cardoso firmó como 14 acuerdos de protección de inversiones bilaterales. Cuando el nuevo gobierno asumió ninguno había sido aprobado por el Senado y todos fueron retirados de la agenda.
–Desde su punto de vista, ¿cree beneficioso este tipo de acuerdos?
–El tema no es el acuerdo con Estados Unidos o con este o aquel. El tema es el formato de acuerdo que no es el formato de la regla de la OMC, va mucho más allá, y servirá mucho más a un acuerdo de inversores que de inversiones. El tema de tener la concepción muy amplia de lo que son los bienes y servicios, hasta la intención de inversión. El tema del artículo que permite a una empresa cuestionar al Estado, le quita soberanía al Estado nacional. Esos tipos de acuerdo está probado que no sólo no traen inversiones, sino que limitan totalmente la posibilidad de políticas independientes. Argentina está involucrada hoy en un montón de procesos y juicios de más de 500 millones de dólares, que son cuestionamientos de empresas en base a los acuerdos que tiene firmados.
–En la mesa redonda se cuestionó la política de la Unión Europea respecto al Mercosur. — Hay dificultades en los acuerdos con la Unión Europea, que ha mostrado una disposición política antes de la debacle de las negociaciones del ALCA, después ha cambiado un poco su discurso.
Es una posición muy dura, porque por un lado quiere ceder muy
poco desde el punto de vista de eliminación de subsidios agrícolas, y lo remite a la OMC donde tiene una posición muy refractaria a ampliar eso. Y a su vez exige la apertura del Mercosur en cuestiones de servicios, inversiones, bienes industriales, que no nos favorecen.
Creo que es un acuerdo importante para el Mercosur, pero no al precio que está pidiendo la Unión Europea. *
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