La espera consume a Pluna

En relación con la estabilidad financiera de Pluna, Garcelán se limitó a expresar que «es una situación muy angustiante que se está sorteando con mucha creatividad pero podría agravarse».

Al momento de asumir el nuevo directorio la empresa registraba un déficit del 75% de su capital, dentro del que se hallaba una deuda con Ancap cercana a los tres millones de dólares.

En esta última situación el ente llegó a un acuerdo con la estatal de combustibles para establecer un límite en el suministro que se financie desde entonces, quedando la cancelación de la deuda a la espera de la llegada de «dinero fresco» a través de los nuevos inversores. También en ese momento se comenzarían a abonar los adeudos que Pluna mantiene con otros proveedores.

En sí los socios no pagarán las deudas pero realizarán algunas inversiones para estabilizar el pasivo y otras para adquirir repuestos y mantener la flota.

A fines de setiembre la aerolínea vio demorados – e incluso recortados – sus vuelos como consecuencia de la baja de tres de las aeronaves de la flota: una que fue arrendada a Venezuela para el traslado de pacientes oftalmológicos a Cuba y otros dos que debieron ingresar a los hangares para reparaciones.

 

Los problemas de Varig

Si bien la crisis en Varig no es nueva y que a mediados de este año comenzó a agudizarse, solo cabe recordar que durante el gobierno de Jorge Batlle la compañía intentó que se autorizará la venta de sus acciones en Pluna.

Por ejemplo, el 1º de setiembre la jueza Giselle Lopes, de una corte de trabajo de Río de Janeiro, dejó sin efecto el embargo judicial decretado sobre los bienes de VarigLog (filial de carga) y Varig Engenharia y Manutención (otra filial de la principal compañía brasileña) en favor de los sindicatos del sector que alegaban riesgos de perjuicio de sus derechos laborales.

Esto permitió que la Corte Empresarial carioca autorizara, bajo los estatutos de la Ley de Quiebras de Brasil, la venta de Varig Log al fondo estadounidense Matlin Patterson, que a fines de agosto anunció su disposición a comprar el 95% de esta filial por 100 millones de dólares, de los cuales Varig solo recibió 38 millones a causa de que la empresa poseía pasivos por 65 millones.

Lo percibido por Varig fue utilizado para cancelar una deuda con la firma estadounidense International Lease Finance Corporation (IFLC) por el alquiler de once aviones, los mismos que a fines de agosto el Tribunal de Quiebras de Nueva York había resuelto embargar por falta de pago.

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