Un toque de atención

El pasado miércoles el INE informó que, por primera vez en lo que va de la actual administración y según el formato de información trimestral utilizado usualmente, se registró un incremento de la desocupación. El medio punto de incremento del porcentaje de desocupados en el trimestre junio/agosto no dice más que lo que todos conocemos: la incapacidad de un modelo de base agroexportadora de crecer con creación satisfactoria de empleo.

Sin embargo, en el contexto de lo que está sucediendo con la desconfianza del público sobre las expectativas y, en tanto, en la adopción de conductas respecto al ahorro, la inversión o el gasto, este indicador que informara ayer el INE era uno de los más esperados en el mercado del riesgo.

Otras mediciones públicas y privadas venían adelantando que la brecha entre crecimiento y creación de empleo se venía ampliando. Los datos disponibles del mes de setiembre indican la continuidad de la caída de la demanda. Y en esa perspectiva aparecen factores de política que se suman y explican las nuevas amenazas a las que aparece expuesto no sólo el mercado de trabajo, sino la propia estabilidad.

Un desempleo creciente es un problema en cualquier economía. En la uruguaya es un multiplicador de riesgo. Riesgo en la acepción amplia del término. En perspectiva, y desde esa visión, la interrogantes es si el gobierno en su conjunto está ponderado o no el impacto que generará en el mercado la acumulación de la retroactividad de los aportes a la seguridad social de julio, agosto y setiembre (que hay que pagar de una sola vez a partir del miércoles próximo) más los aumentos salariales laudados… *

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