Ancap seguirá siendo una empresa del Estado aunque caiga el monopolio
En una presentación ante empresarios convocados por ACDE, el presidente de Ancap delineó los objetivos de la nueva administración de la empresa y la forma de alcanzarlos donde destacó que «se está viviendo internamente un proceso fermental y complicado porque es de transformación verdadera de la empresa».
En esta nueva visión se analiza en forma colectiva la implementación de un plan estratégico con una perspectiva de 10 años.
Contrapuso esta forma de trabajo con «lo que recibimos», lo que describió como una empresa «sin objetivos claros, ni metas, ni controles, con una estructura vertical y presidencialista en la que no tenía lugar la iniciativa personal y que se caracterizaba por la inexistencia de un plan estratégico».
Luego de ratificar que Ancap debe ajustar sus políticas a la política nacional energética que defina el Estado precisó que el objetivo de Ancap es asegurar el suministro energético en la cantidad necesaria y al menor precio posible, tratando de buscar precios competitivos en la región «aunque no podemos subsidiar el mercado interno como lo hacen Brasil y Argentina».
«Somos y seguiremos siendo una empresa del Estado en el actual marco o en uno en que eventualmente caiga el monopolio», sostuvo en otro momento. Aunque explicó que el acuerdo al que se pueda llegar con Pdvsa no se sabe de qué tipo puede ser y si se tratara de una asociación societaria reconoció que «lo vamos a tener que discutir en la sociedad, de forma abierta».
«La búsqueda de la eficiencia y calidad nos prepara para hacer las cosas lo mejor posible tanto dentro como fuera del actual marco ya que a mediano plazo puede caer el monopolio y nosotros debemos prepararnos para competir en cualquier marco».
También se refirió a la necesidad de transparentar los costos de la empresa y de sus aportes al Estado así como de modificar el marco legal actual «que es poco flexible» con el fin de » dotarnos de la mayor flexibilidad ya que en una empresa pública todo es muy lento».
«Hay que salir de la duda si hay crudo en el mar, ya que en el territorio ya está casi descartado» comentó en otro momento advirtiendo que la capacidad de procesar crudos pesados en la proyectada nueva refinería es estratégico ya que las reservas del mundo son de este tipo de petróleo.
La crisis energética de la región
Definió la situación como «complicada sobre todo por Argentina y Bolivia». Consideró que el área más grave es la del petróleo ya que en materia eléctrica y hasta en el gas se ha comenzado «a dar algunos pasos». Consideró importante en ese sentido el pozo de petróleo a explotar en conjunto con Pdvsa en el Orinoco y la prospección en el mar argentino asociados con Petrobras de un pozo, ya que pueden ser en un futuro los proveedores de petróleo para el país.
En cuanto a la situación de Sol Petróleo en Argentina, explicó: «Hemos buscado lograr un suministro de gasoil con margen acordando con el gobierno argentino una rebaja impositiva y aún así nos cuesta un millón de dólares por mes, pero a mediados de octubre cesa el acuerdo para el gasoil y las pérdidas aumentarán a 4 millones. Debemos, o arreglar de nuevo con el gobierno o vender de apuro». *
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