Un shock más intenso pero más lento que en 1973 y 1979

La espiral de precios del petróleo, que muchos economistas empiezan a calificar de «tercer shock petrolero» después de los de 1973 y 1979, es sin embargo diferente ya que afecta a países consumidores mejor preparados, en un período más largo y sin provocar inflación.

El precio de más de 70 dólares el barril alcanzado ayer en los mercados asiáticos representa nominalmente un récord histórico, aunque no sea así en dólares constantes (una vez corregida la inflación).

Las estimaciones varían según el origen del barril de petróleo y el año de referencia seleccionado para el cálculo en dólares actuales. Según los economistas del banco HSBC CCF, el precio del barril de West Texas Intermediate (WTI) batió en mayo de 1980 un récord absoluto a 94 dólares de hoy (40 dólares de entonces).

Sin embargo, advierten en un estudio reciente, los precios del petróleo han subido ahora más que en 1973 y 1979-80: «el precio del barril se ha multiplicado por tres desde inicios del 2002, mientras que en 1979/80 sólo se multiplicó por 2,1 y en 1973 por 2,6″.

«Si el shock ha parecido menos brutal, es principalmente porque se ha producido en un periodo más largo: 43 meses frente a los 10 meses en 1979/80 (revolución iraní y 2º shock petrolero) y 9 meses en 1973″ (guerra del Yom Kipur y primer shock petrolero)», subrayan.

Con estas experiencias, los países consumidores han tratado de reducir al máximo su dependencia del petróleo con políticas de ahorro energético y diversificación de fuentes de energía (carbón, gas, nuclear).

En 2002, el petróleo representaba el 40,5% del consumo total de energía de los países de la OCDE, mientras que en 1973 era del 53%, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), institución creada en 1974 para tratar de evitar que los países ricos volvieran a ser tan vulnerables como en 1973.

El contexto económico también ha cambiado mucho desde entonces: los dos primeros shocks se produjeron cuando el mundo estaba en pleno auge económico. Hoy, la globalización y la intensificación de la competencia hacen que las empresas no puedan repercutir totalmente la subida del petróleo en el precio de sus productos. Con menos margen, también están menos dispuestas a invertir y contratar personal, por lo que la inflación sigue muy contenida, lo que no fue el caso en las crisis precedentes. *

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