DOS EQUIPOS CIENTIFICOS COINCIDEN EN EL ANUNCIO

Confirman posible producción industrial de carne vacuna cultivada en laboratorio

Dos equipos científicos independientes, de la Universidad de Maryland y de la NASA, acaban de presentar en forma casi simultánea, estudios avanzados sobre la producción masiva de carne vacuna, a partir de cultivos celulares.

Básicamente, el tema está sumamente desarrollado en medicina, tanto en el tratamiento de grandes quemados, como incluso algunas patologías oncológicas, aunque a partir de técnicas diferentes. Lo nuevo está en el potencial industrial que adquieren estos cultivos, respaldados por un cuerpo científico, que asegura, producirá carne sin ninguna de las actuales contraindicaciones, además de beneficiar el ambiente y poner a salvo a los consumidores de males como la «vaca loca», entre otros.

Aunque todavía falta, según los científicos, para producir un churrasco, sí se podría de inmediato fabricar carnes procesadas como las salchichas, la carne de más alto consumo en los países desarrollados.

 

El último avance

El equipo de ingeniería celular de la Universidad de Maryland, anunció y propuso oficialmente la nueva técnica de producción masiva de carne «cultivada en laboratorios a partir de células extraídas de animales». Entienden los técnicos que se ha alcanzado el estadio necesario para, «criar directamente de la célula ciertas carnes procesadas como las salchichas». Defendieron el avance considerando que «puede beneficiar además de a la humanidad, al medio ambiente. A partir de un grupo de células, la ciencia está en condiciones ahora de producir la carne necesaria para suplir la demanda anual del mundo entero. Podría además, reducir la necesidad de mantener millones de animales en cautiverio, entre otros efectos negativos».

Los científicos de Maryland explicaron inclusive que «las células pueden ser criadas en largas tiras, que deberían ser estiradas para proveer el ejercicio necesario para músculos en crecimiento. Si no estiran, quedan como un puré», advirtieron, reconociendo que aún hay camino por recorrer para llegar a la textura y consistencia de un apetecible churrasco.

 

Carnicería: «La NASA»

Aunque el subtítulo parezca exagerado, cierto es que la NASA está en este tema, aún antes de que lo anticipara la misma ciencia-ficción

En su novela «Mercaderes del Espacio«, Pohl y Kornbluth, presentaban hace cincuenta años, una astronave cuyos tripulantes se aprovisionaban de una masa de carne (llamada «la gallina»), a la que periódicamente cortaban lonjas.

La NASA había ya incursionado en el asunto y preparado a partir de células de pescado, cultivos capaces de generar más carne, aunque se consideró inadecuada la técnica para volúmenes importantes.

Ahora, en el último ejemplar de Tissue Engineering, se revelan los adelantos de una nueva tecnología impulsada por los laboratorios espaciales. Se trata, de hacer crecer células de carne vacuna en grandes hojas planas sobre finas membranas. Estas extensas hojas de carne se cultivan luego de ser «apiladas» una sobre otras, con la finalidad de aumentar el grosor del producto. Además se pueden añadir células musculares, en pequeños granos tridimensionales, que aportan a la textura, células grasas para darle sabor y un estiramiento posterior que arroja una masa similar a la carne para albóndigas.

Los investigadores explicaron, como ventaja que consideraron fundamental «la posibilidad de controlar los alimentos: por ejemplo, la mayoría de las carnes tiene alto contenido de ácido graso Omega 6, culpable del colesterol alto «malo». En la carne in-vitro, se lo podría sustituir por Omega 3, una grasa buena para la salud».

Los científicos recordaron a modo de ejemplo, que la demanda de carne en China, se está duplicando cada diez años, «y podríamos satisfacer ese crecimiento y más sin todos los costos ambientales, de riesgo sanitario, e incluso de sufrimiento animal».

 

¿Y nosotros qué?

Aterrarnos por nuestro futuro exportador, quizás tenga tanto sentido como el miedo que experimentaron los productores de lana, cuando las primeras prendas sintéticas llegaron a Uruguay, hace medio siglo.

Aunque la tecnología avanza ahora a pasos más acelerados que nunca antes , por lo que no debería asombrarnos que las hamburguesas cultivadas, estén a la vuelta de la esquina.

«Afortunadamente» (para nosotros), el mayor problema que enfrenta la ciencia en el tema es hasta ahora asemejar la carne cultivada a la original, en color, textura, sabor y afines: en resumen, hacer que un churrasco cultivado, parezca ser, uno de novillo.

A propósito, y de cuando esto era sólo ciencia ficción, cabría recordar a Space vikings, de H. Beam Piper (1962), donde cada nave espacial viking tenía sus propias «tinas de canicultura»: los tripulantes protestaban todos los días, hartos de la carne de carnicultura y bramaban por llegar a la Tierra para comerse un «bistec de cuatro libras, que hasta ayer anduviera por ahí pastando». *

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