La Reserva Federal llevó a 3,5% la tasa directriz
La Reserva Federal estadounidense (Fed) aumentó como estaba previsto en un cuarto de punto a 3,5% su principal tasa directriz y dejó en claro que planea seguir incrementando el interés del dinero «a un ritmo moderado». La decisión, adoptada por unanimidad, concuerda con lo esperado por los analistas, que preveían este décimo aumento consecutivo de 0,25 puntos en la tasa interbancaria de la Fed (Fed funds). Las bolsas de Nueva York reaccionaron bien ante la noticia: el Dow Jones subía 0,76% y la bolsa electrónica Nasdaq 0,58%, poco después de la publicación del comunicado del organismo.
Una vez más, el banco central juzgó que podría seguir abandonando su política monetaria de tasas bajas «a un ritmo moderado» y consideró que -incluso en el nivel de 3,5%- éstas siguen siendo bajas dada la situación económica.
Estas expresiones clave refuerzan en los analistas su opinión de que el organismo no terminó con sus alzas de tasas. Además, los más altos responsables de la Fed han multiplicado últimamente las declaraciones en ese sentido.
En 3,5%, las tasas estadounidenses están ya muy por encima de las europeas, fijadas en 2% desde hace dos años, y la distancia podría aumentar en los próximos meses.
Algunos analistas apuestan incluso que las tasas llegarán a 5% a mediados de 2006.
Es que, en efecto, la economía estadounidense multiplica las señales de buena salud: el crecimiento alcanzó 3,4% (en ritmo anual) en el segundo trimestre y el viernes el Departamento de Trabajo anunció la creación de 207.000 empleos en julio.
El banco central consagró una gran parte de su comunicado al alza de los precios, subrayando que «las presiones sobre la inflación siguen siendo elevadas».
Pero estimó que «las expectativas de largo plazo están contenidas» y «la inflación de base (sin incluir alimentación y energía) se mantuvo relativamente baja en los últimos meses».
Varios factores pueden contribuir a preocupar a la Fed sobre la inflación. El barril de petróleo batió nuevos récords el lunes al franquear el nivel de 64 dólares en Nueva York, y el presidente del banco central Alan Greenspan, preocupado por la desaceleración cíclica de la productividad, manifestó a mediados de julio sus temores sobre los costos del trabajo.
Pero el banco central se mostró de todas formas confiado en relación al crecimiento y su principal motor, el consumo, que no parece sufrir aún por el alza de los precios de la gasolina.
«Los gastos parecen haberse reforzado desde fines del invierno (boreal) pese a los altos precios de la energía y las condiciones siguen mejorando gradualmente en el mercado laboral», subrayó la Fed.
La Fed se preocupó además por precisar que adoptará las decisiones necesarias para mantener la estabilidad de los precios si cambian las perspectivas económicas. Reiteró de todas formas su habitual balance, de que «con una política monetaria apropiada, los riesgos para un crecimiento duradero y la estabilidad de precios pueden ser mantenidos en niveles bastante equilibrados». *
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