Entre 1995 y 2001 el Estado dejó de recaudar U$S 800 millones anuales por evasión impositiva
Tales datos fueron revelados durante las recientes jornadas de economía organizadas por el Banco Central y fueron presentadas por Paula Cobas (del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales), Nicole Perelmuter (del Centro de Investigaciones Económicas Cinve y la Universidad de la República) y María Paula Tedesco de la mencionada casa de estudios.
La alta tasa de evasión «es respuesta a la conjunción de factores de índole social, institucional, política, cultural y económica. Dentro de los mismos se destacan las características del sistema tributario, de la Administración Tributaria y del impuesto analizado», se concluye en el estudio.
A la vez se indica que el «continuo establecimiento de nuevos impuestos, así como la ampliación de las bases o de las tasas de tributos preexistentes, ha determinado que actualmente el sistema tributario nacional se caracterice por la existencia de una amplia variedad de impuestos de los cuales sólo unos pocos generan la mayor parte de la recaudación».
La DGI y su funcionamiento
La tasa del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en Uruguay es una de las más elevadas de la región. La forma en que el impuesto ha sido implementado en el país, con la existencia de más de una tasa y de una amplia gama de exoneraciones, determina un elevado grado de complejidad, ambas características constituyen incentivos directos a la evasión, indicaron las expositoras.
En el trabajo también se analizó el rol y funcionamiento del organismo recaudador, o sea la Dirección General de Impositiva (DGI).
Sobre dicha institución se indica que «cuenta con recursos limitados para gestionar y controlar más de veinte tributos, de los cuales solamente uno reporta el 50% de la recaudación.
El régimen de personal vigente, la escasa inversión y la carencia de recursos para el adecuado manejo de la información, constituyen las principales limitaciones que afectan la gestión de la institución, reduciendo su capacidad para controlar el cumplimiento. Este hecho se ve acentuado por la prociclicidad de la asignación presupuestal.
La percepción de estas debilidades por parte de los contribuyentes constituye un incentivo adicional para «engañar» a una institución con notorias debilidades». No obstante también se hace referencia a recientes cambios, principalmente en materia de incentivo salarial a los funcionarios de la DGI.
Se concluye que si la DGI tuviera un mayor presupuesto, recaudaría más.
«Otra de las debilidades de la DGI se deriva de sus escasos niveles de inversión. La reducida participación de la inversión en el presupuesto de la institución (0,2% en 2003) limita la capacidad para incorporar tecnologías de la información adecuadas y a su vez, la eficacia de la fiscalización es limitada. Según Barreix y Roca (2003) solamente el 11% de las acciones de fiscalización realizadas por la DGI en el año 2003 dio resultado. El reducido porcentaje de éxito es consecuencia en parte, de la inexistencia de un método sistemático de selección de los contribuyentes a auditar, enmarcado en un contexto de inexistencia de un plan institucional y sistemático de fiscalización. A nivel internacional, la utilización de mecanismos más sofisticados para seleccionar a los contribuyentes a auditar eleva este porcentaje al 35% o 40%», se indica.
Más de U$S 800: por año
La tasa de evasión estimada, según este estudio presentado en el BCU, señala que el Estado dejó de recaudar, en el período comprendido entre 1995 y 2001, un monto superior a los U$S 800 millones promedio anuales.
No obstante las autoras del trabajo aclaran que «en Uruguay no existen estimaciones sistemáticas de la evasión en ningún impuesto. Se debe señalar la existencia de una estimación de la evasión en el IVA realizada por Silvanni y Brondolo (1993) para un conjunto de países de diverso desarrollo relativo.
En dicho informe se señala que en el año 1992, la evasión en el IVA en Uruguay era de 30%.
A su vez, recientemente Grau, Lorenzo y Oddone (2004) presentaron un trabajo en el cual estiman una tasa de evasión en el IVA, medida como participación de la recaudación potencial, para el período comprendido entre 1997 y 2002, de 19,6%».
Otro aspecto que se analiza es el referente a la presión tributaria.
El indicador de presión tributaria, que surge como el cociente entre la recaudación y el producto bruto interno, pone en evidencia el elevado valor de la «carga fiscal» que enfrenta Uruguay y que lo sitúa como el más elevado en la región. «Si bien el indicador es inferior al de los países desarrollados, es muy superior al obtenido en el resto de los países de la región.
A su vez, la estructura tributaria vigente determina la concentración del peso en los impuestos sobre los bienes y servicios (40% de la presión tributaria en el año 2000), y la Contribución a la Seguridad Social (30% de la presión en el mismo año).
Dichos tributos constituyen focos de alta presión y por lo tanto es razonable suponer la existencia de altas tasas de evasión en los mismos», se señala.
Reducción de evasión y baja del IVA
Dentro del estudio se indica que de las medidas manejadas para evitar la evasión fiscal, probablemente la más factible de implementar es la reducción en la tasa del impuesto. Partiendo de una tasa de evasión de 37,4%, su reducción gradual permitiría bajar la tasa del impuesto.
A modo de ejemplo, una reducción en la evasión de 25% (lo cual implica una tasa de evasión de 28%) permitiría, reducir la tasa básica del impuesto desde 23 a 20%. *
Reducción en la tasa de IVA
| REDUCCION EN LA TASA DE EVASION | NUEVA TASA |
| 10% | 21.82% |
| 25% | 20.00% |
| 50% | 17.78% |
| 75% | 15.82% |
| 100% | 14.40% |
| PAIS | PRESION TRIBUTARIA |
| Paraguay | 10.34 |
| Argentina | 12.69 |
| Bolivia | 13.60 |
| España | 16.58 |
| Chile | 17.51 |
| Uruguay | 25.90 |
| Alemania | 27.26 |
| Canadá | 34.42 |
| Italia | 39.06 |
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