Reabrirán en Uruguay antiguo organismo privado de promoción económica con apoyo de Tabaré Vázquez
El objetivo de los fundadores fue coordinar políticas dentro del sector privado que les permitieran explorar respectivamente los mercados de Uruguay y Argentina, expandiendo la búsqueda hacia los mercados brasileño y chileno «y así cubrir distintas áreas de Latinoamérica», contó el experimentado dirigente nacionalista.
Durante ese período crítico y a lo largo de la posguerra el Cicyp «fue adquiriendo mucha importancia y llegó a tener un alcance verdaderamente latinoamericano, vinculando a empresarios de América del Sur, América Central, México y Estados Unidos. Tan es así que el ministro (de Industria, Jorge) Lepra me comentó que a él le tocó, como integrante del Cicyp, concurrir en 1990 a Washington a un gran encuentro del organismo», explicó.
Cuando Argentina y Uruguay se dispusieron a negociar aperturas de mercados «mucho antes de la creación del Mercosur, los gobiernos pedían a los Cicyp locales que les proveyeran delegados para que participara el sector privado en las discusiones, coordinando cada país los intereses públicos y privados».
La «fuerte vinculación» establecida por Volonté con el empresariado argentino durante su actuación como embajador habilitó la invitación del Cicyp-Argentina a Tabaré Vázquez, cuando era candidato a la Presidencia de la República, para exponer su programa político en Buenos Aires ante un influyente auditorio de hombres de negocios.
La exposición de Vázquez el 18 de mayo de 2004, seguida en otras instancias por las de Jorge Larrañaga y Guillermo Stirling, «dejó tan buena impresión que después de las elecciones lo vuelven a invitar al Cicyp argentino», recordó.
Esa invitación, aceptada por Vázquez, «permitió que el primer discurso que da como Presidente de la República lo haga en Argentina, en el Cicyp, con presencia récord de 460 empresarios argentinos y unos 70 uruguayos. Y nuevamente su discurso cayó muy bien».
Pero fue hacia el cierre del encuentro que el presidente del organismo continental «le dio una sorpresa a Vázquez: que el Cicyp argentino hará todo el esfuerzo y dará todo su apoyo para que en Uruguay se reabra el organismo. Y le encomendaron al ex embajador Alberto Volonté las tareas» de promoción y organización del proceso.
El ex titular del Directorio blanco espera «que en setiembre, a más tardar octubre, podremos llevar adelante el primer almuerzo en el que se congreguen empresarios argentinos y uruguayos, y se celebre la reapertura. Confío que tendremos la participación del Presidente».
Vincular la producción con la Universidad
En Argentina el Cicyp nuclea a industriales, comerciantes, proveedores de bienes y servicios, supermercadistas, pequeños y medianos productores y Pymes. «Está integrado por todas las cámaras empresariales: desde la Bolsa de Comercio a la Asociación Rural, la Federación Rural y la Unión Industrial Argentina (UIA), indicó, destacando la dimensión socio-empresarial de la institución y la potencialidad que podría tener su relanzamiento en Uruguay.
Pensando en posibles mecanismos para convertir al futuro «Cicyp Capítulo Uruguay» en un agente dinamizador de la producción y el comercio nacionales, Volonté expresó su intención de «pedirle una audiencia al rector de la Universidad Mayor, Rafael Guarga, cuando madure un poco más este proyecto, para que la Universidad tenga una participación muy activa en ese ámbito de reflexión empresarial».
La motivación básica de esa idea remite a carencias históricas y a previsiones futuras. «Si el conocimiento, la ciencia y la tecnología que tiene nuestra Universidad no se une con el empresariado, no vamos a lograr la competitividad que queremos», subrayó.
Fue durante su desempeño como presidente del Directorio de UTE que «me di cuenta lo que podía hacer una empresa pública con la Universidad pública. Se logró la concreción de grandes emprendimientos porque contratamos a la Universidad para muchos proyectos profesionales, pagándole a la Universidad, que rendía como un consultor de primer nivel internacional».
El veterano político entiende que un país como Uruguay debe orientar sus planes hacia «un aprovechamiento de recursos: los empresarios uruguayos no tienen mucha plata para invertir en investigación y la Universidad investiga pero no tiene plata para desarrollarse; entonces tenemos que juntar los conocimientos y la investigación de la Universidad, elemento esencial para que los empresarios sean más competitivos, y que éstos inviertan dinero también para que la Universidad siga desarrollándose».
Se trata de «darles retorno en plata a los empresarios y fortaleza económica a nuestra Universidad, que la necesita».
Manifestó contar con buenos auspicios para llevar adelante la reinstauración del Cicyp-Uruguay: «He encontrado muy buen eco en los empresarios con los que hablé en estos dos meses». *
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