Argentina y la convertibilidad
Argentina recibió con mala cara los comentarios del magnate de las finanzas George Soros, famoso por encabezar ataques especulativos en varios países que terminaron en devaluaciones, acerca de que el peso está sobrevaluado. «La convertibilidad se mantiene y la paridad cambiaria también», fue el escueto comentario del presidente Fernando De la Rúa ante los periodistas.
Soros dijo el fin de semana en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, que la moneda argentina está sobrevaluada.
Para que no queden dudas, el ministro de Economía, José Luis Machinea, aseguró que el corazón y la razón del gobierno están con la convertibilidad, el sistema que mantiene el peso atado al dólar desde 1991.
El gobierno de De la Rúa lucha contra la historia de su partido, la Unión Cívica Radical (UCR), que en 1989 tuvo que abandonar el gobierno, incapaz de controlar la hiperinflación y la depreciación de la moneda.
Pero, al contrario que otras veces, los comentarios de Soros pasaron desapercibidos en los mercados argentinos el lunes.
La Bolsa de Buenos Aires operaba con poco volumen y una caída marginal de 0,36 por ciento, mientras que los mercados de bonos estaban tranquilos.
Es que el gurú estadounidense se apuró a explicar que no propone una devaluación sino un ajuste en los costos de producción. La capacidad industrial de Argentina ha quedado drenada por un éxodo masivo de sus empresas a Brasil. Más del 90 por ciento de la deuda pública argentina está en dólares y otro tanto sucede con el sector privado. Devaluar sería una pésima decisión, dicen funcionarios y analistas.
«Nosotros tenemos nuestro diagnóstico de siempre, que es que no vamos a salir de la convertibilidad, no habrá devaluación», dijo Pablo Gerchunoff, jefe de asesores del Ministerio de Economía.
Argentina está saliendo de la peor recesión en una década, con una contracción estimada por el gobierno en 3,0 por ciento del Producto Interno Bruto, causada por una retracción de los inversores en mercados emergentes. El país tiene una industria golpeada y un índice de desocupación de 13,8 por ciento. Es la segunda vez en diez anos que factores externos paralizan a la economía del país, que se contrajo 2,8 por ciento en 1995, tras la devaluación del peso mexicano en 1994.
Los empresarios y consumidores argentinos sienten que el lado oscuro de la convertibilidad funciona como la inestabilidad monetaria: inhibiendo la planificación.
Te recomendamos
quejas
Empresarios reclaman ante OIT que Consejos de Salarios no fijen las condiciones laborales
La inclusión de Uruguay en la lista negra de la OIT (ya había ocurrido en 2019) responde a una queja empresarial por la ley de 2009. Mientras el gobierno la califica de “desmesurada”, el ministro Juan Castillo destaca el valor del diálogo...
Compartí tu opinión con toda la comunidad