Aparición de "vaca loca" en Estados Unidos podría complicar exportaciones de carne
Por otra parte se ha señalado por diversas fuentes que la reapertura del mercado mexicano para las carnes uruguayas podría llevar varios meses antes de que se concrete.
Taiwan, uno de los mercados más importantes de exportación, que se mostró reticente a reiniciar sus compras de carne estadounidense después del primer caso en diciembre de 2003, anunció la suspensión de sus importaciones desde ese país. El viernes se había confirmado un segundo caso de «vaca loca» en Estados Unidos. «La suspensión de importaciones de carne estadounidense entra en efecto inmediatamente», indicó un comunicado el sábado, citando al primer ministro Frank Hsieh. La asociación de productores de carne, «National Cattlemen’s Beef Association», intentó calmar a la opinión pública. «Lo que cuenta para los consumidores es que la carne vacuna sea segura», declaró Terry Stokes, el director general de esa asociación profesional.
«Nuestra primera prioridad es proveer la carne vacuna más segura del mundo, porque de ello depende la superviviencia de nuestro sector», dijo.
El sector de la carne de Estados Unidos, que mueve 45.000 millones de dólares, ha sufrido una baja en la demanda interna, lo cual refleja los cambios de gustos de los consumidores estadounidenses.
En promedio, el consumo de carne vacuna bajó 20% desde los años 70, pasando de alrededor de 36 kilos por año a 29 kilos en 2000, según cifras del Departamento de Agricultura.
El mercado norteamericano
Al 11 de junio pasado, de acuerdo a los datos del INAC, del total de 207.000 toneladas de carne vacuna exportada en peso carcasa hacia todos los mercados, la cantidad de 160.000 toneladas se comercializó sólo a los EEUU, es decir el 75%.
Alfredo López, consultor de la industria frigorífica, dijo que «esta fuerte y arriesgada concentración de volúmenes en un solo mercado se produce en un cuadro donde casi las tres cuartas partes de nuestra producción de carne vacuna en gancho se destina a la exportación y el saldo restante al consumo interno, el que complementariamente pasó a adicionar en el último año carne importada desde la región». Recordó que simultáneamente con la creciente concentración de las exportaciones hacia un solo mercado (EEUU), también se operó la reducción de la participación uruguaya en otros mercados, como por ejemplo 65% menos de carne vendida a Canadá con respecto a 2004, 55% menos a Israel, bajas colocaciones en Argelia que ha pasado a ser abastecida por Brasil y menores exportaciones al ámbito del Mercosur.
«Quiere decir que haciendo una especie de simulación de escenarios, si Uruguay reabriera el mercado mexicano a la par de mantenerse firme la demanda de los EEUU, de hecho sería inevitable una nueva redistribución del saldo exportador con riesgos implícitos de desaparecer de otros mercados, pudiendo incluso originarse una nueva disminución de la oferta para el consumo interno que demandaría para ese fin nuevas importaciones de la región» acotó López.
Explicó que frente a esta realidad y ante la polémica por el Tratado de Inversión con EEUU, «parece desaconsejable no aprovechar la coyuntura de haberse transformado EEUU en el principal importador del principal producto exportable del país, lo que le da sin duda al Tratado un marco y un clima favorable para atraer hacia nuestro país nuevas inversiones, principalmente de naturaleza productiva, como también generar condiciones asociativas de capitales con el poderoso mercado del norte que a su vez permita aumentar los flujos de comercio.
Por consiguiente considero que hay elementos en juego que ameritan una rápida respuesta positiva a la firma del Tratado, ya que para citar un ejemplo diferencial con respecto a otras épocas, el comercio global de carne de Uruguay para este año arrojará probablemente un ingreso cercano a los 800 millones de dólares, proviniendo en su mayor cuantía del mercado americano». *
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