HAY QUE COMPENSAR LAS DIFERENCIAS INDISIMULABLES

Duhalde: "El Mercosur avanza por encima de las dificultades"

a reciente Cumbre Presidencial de Mercosur, celebrada en Asunción, ha mostrado que nuestro bloque regional ha recuperado la capacidad de iniciativa y ha avanzado sobre cuestiones institucionales y operativas de la mayor trascendencia.

Luego del impulso de 2000 2003 en que se crearon y pusieron en funcionamiento los organismos supranacionales –la Comisión de Representantes Permanentes, la Secretaría Técnica y el Tribunal de Resolución de Controversias– este encuentro entre mandatarios en Paraguay nos presenta nuevamente un mercado común en movimiento.

Un año antes, en la Cumbre de Iguazú, al presentar mi informe del primer semestre de mi mandato, imaginé una agenda de gestión específica que centraba su énfasis en cuestiones esenciales de la integración. En esa oportunidad, los Presidentes aprobaron la misma, que se resume en la idea de avanzar en diversos niveles de integración, que amplíen y a la vez profundicen el vínculo entre nuestros países.

Así, en estos días en Asunción, dimos los pasos iniciales y necesarios para abrir una nueva etapa en el Mercosur. Por encima de las dificultades bilaterales que surgen –y seguirán surgiendo, como en todo proceso comunitario– y que amplificaban exageradamente dificultades en el interior de nuestro mercado común, el espíritu de integración se ha impuesto y plasmado en decisiones trascendentales para nuestro futuro regional.

«Los Estados Parte han establecido el Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (Focem), a fin de promover la convergencia estructural, desarrollar la competitividad, favorecer la cohesión social, en particular de las economías menores, y fortalecer la estructura institucional del Mercosur». Tal la decisión de los presidentes. Esta es una herramienta operativa de primer orden que ayudará a consolidar la integración y a sentar bases de una justicia distributiva comunitaria.

Brasil en primer término, con un 70% y Argentina 27% son los dos grandes socios que solidariamente aportan la casi totalidad de los fondos para atender mayoritariamente los proyectos y programas de Paraguay, Uruguay y, también, de las áreas rezagadas de las fronteras argentina y brasilera con dichos países.

El telón de fondo de esta decisión operativa son las asimetrías económicas y sociales de los estados miembro del bloque. Es imposible consolidar una comunidad entre repúblicas tan disímiles en tamaño, población y producto bruto si los miembros mayores no adoptan políticas de solidaridad tendientes a compensar esas diferencias indisimulables.

 

El ejemplo europeo

La vieja Comunidad Europea –hoy Unión Europea– comenzó a crecer y a consolidarse a partir de esta experiencia solidaria. Alemania y Francia, los socios mayores, debieron ayudar a resolver sus problemas a los países con mayores dificultades. La España precomunitaria estaba acuciada por niveles de desocupación que superaban el 20%, con una economía caracterizada por el atraso en muchas áreas y la falta de competitividad. Otro tanto ocurría con países mediterráneos como Portugal o Grecia. Hoy, los españoles integrados a la UE reflejan bajos índices de «paro» y una economía competitiva y sólida, con un asombroso crecimiento del nivel de vida de su población.

Estos Fondos, de los que dispondrá el Mercosur, se destinarán con esos mismos objetivos. Un ejemplo en tal sentido es el de Uruguay.

El destino de los recursos que le corresponderán podría ser el mejoramiento de la competitividad.

El país posee un enorme potencial por la calidad de sus recursos humanos y naturales y necesita invertir en la incorporación de tecnología para acceder a las economías de mayor escala, así como trabajar en proyectos específicos en las regiones de frontera, promoviendo mejoras en el sistema educativo y en la obra pública.

Además de esto, los mandatarios de Mercosur resolvieron llevar adelante el programa «un Mercosur libre de aftosa», que impulsamos desde nuestra Comisión con sede en Montevideo, que refleja las inquietudes de los sectores ganaderos y frigoríficos de nuestra región, con quienes trabajamos durante los últimos meses para concretar esta iniciativa.

Finalmente, los recurrentes problemas energéticos en nuestros países se instalaron en el centro del análisis de nuestros mandatarios y técnicos y así se ha resuelto que la integración energética, objetivo que planteamos en Iguazú, se convierta en el tema dominante del próximo semestre, cuya presidencia pro témpore estará en manos del Presidente Tabaré Vázquez.

El Mercosur ha mostrado, entonces, una vez más, que es nuestro lugar presente y futuro en el mundo. Ha mostrado que por encima de las dificultades circunstanciales, avanza y se consolida. *

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