La inversión privada en la construcción cayó 70% en cinco años
Un informe que presentó al revista especializada Propiedades da cuenta que en cinco años se esfumó el 70% de la inversión en el sector privado ya que de los 1.342 millones invertidos en 1998 se llegó a 2003 con apenas 408 millones de dólares. Si bien el año pasado se constató un repunte y la inversión llegó a 504 millones, aún se está muy distante de lo que significó 1998.
De los 504 millones, casi la tercera parte de la inversión provino del sector público.
Según valoraciones de los especialistas el gran valor que tuvo el pequeño alza inversor del año pasado radica en que se quebró una tendencia a la baja que ya llevaba cinco años de duración. Mientras la construcción y el sector inmobiliario nacional sufren la falta de una adecuada inversión, en las principales ciudades del mundo se estima que la especulación inmobiliaria alimenta una burbuja cuya explosión tendría consecuencias desastrosas para las economías nacionales y de las familias, a menudo endeudadas para convertirse en propietarias.
Esta burbuja inmobiliaria crece gracias a una liquidez generada por unas tasas de interés históricamente bajas, ingresos altos en el mundo desarrollado y una desconfianza de los ahorristas frente a las bolsas de valores.
Las bajas tasas de interés son una verdadera bendición para los especuladores y para los particulares ya que gracias a ellas pueden obtener más fácilmente préstamos, y devolverlos en mejores condiciones. Para atraer a los futuros compradores de viviendas, algunos bancos dilatan el plazo de los préstamos durante 20, 30 o más años. Con ello, fluye el dinero fresco en el mercado inmobiliario.
Las pasadas crisis bursátiles han conducido a muchos inversionistas y a pequeños ahorristas a colocar su dinero en el sector inmobiliario. A veces se compran viviendas aún no construidas, y esa frenética actividad alimenta el alza de los precios.
Otro elemento que dispara los precios en el sector inmobiliario son los enormes beneficios obtenidos por los países productores de petróleo, gracias al alza del crudo, que suelen ser «reciclados» en el sector inmobiliario.
En Francia, los precios en el sector inmobiliario siguen subiendo, y ello pese a haber aumentado ya más de un 70% desde 1998. Algo similar ocurre en la mayoría de los países europeos. En Estados Unidos los precios de las viviendas también están disparados, con un aumento de más del 8% en 2004, decimotercer año de alza consecutiva. En abril, el aumento interanual en el sector inmobiliario fue del 15,1%.
En ese país, la primera potencia económica mundial, la desenfrenada carrera por comprar la casa soñada incita a compradores y a sus banqueros a tomar cada vez más riesgos, alimentando la subida de los precios, y amenazando con hacer explotar la burbuja especulativa inmobiliaria. «La gente tiene la impresión de que debido a los intereses bajos, que amenazan con subir, están ante la oportunidad única de su vida; deben comprar o ahora, o no lo harán jamás», explican los agentes inmobiliarios.
En París, la especulación inmobiliaria genera el fenómeno de la polémica «venta parcelada»: esta práctica consiste en vender un inmueble comprado en bloque apartamento por apartamento, a precios desorbitantes.
Pero en los países donde la burbuja amenaza con estallar, las consecuencias de esta «explosión» podrían ser devastadoras. Ello ocurriría si el valor de las casas o de los apartamentos cayera, y al mismo tiempo subieran las tasas de interés: en esas circunstancias, los propietarios, incluso vendiendo sus bienes inmobiliarios, tendrían grandes dificultades para devolver sus préstamos.
Así, el crecimiento económico, alimentado por el consumo de los particulares, se vería brutalmente frenado en Estados Unidos o los países europeos donde la burbuja sigue hoy creciendo. *
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