EL DELITO Y LA "VIVEZA CRIOLLA" EN EL NEGOCIO AUTOMOTOR

Empresarios impulsan ley que prohíba la importación de autopartes usadas

El tema que está a discusión del Parlamento ha creado enorme polémica y durante una sesión de la Comisión de Industrias de la Cámara de Senadores se revelaron hechos curiosos, que van desde el delito hasta la tradicional «viveza criolla».

El problema de las autopartes se centra en que se están importando motores diesel desarmados, las zonas francas, los cuales se terminan armando en talleres de Montevideo e interior. De esta manera se accede a un motor diesel sin pagar ningún tipo de impuestos.

Durante 22 años, entre 1978 a 1994, una empresa que se llamaba Diesel Uruguay SA (DUSA) llegó a fabricar más de 45.000 motores diesel marca Citroën, Peugeot, Renault y Fiat, inclusive exportando hacia Argentina. Los cambios introducidos a instancias de nuevos acuerdos comerciales llevaron a que fabricar motores diesel en Uruguay fuera entonces inviable.

El asesor letrado de la Asociación de Repuesteros Automotores del Uruguay, doctor Jorge Pereyra (por invitación de la Cámara de Autopartes del Uruguay), señaló ante los legisladores que en los últimos años, a consecuencia de la crisis económica, del aumento del combustible y otras causas, ha habido una importación en volúmenes exponenciales, año a año, de motores diesel usados. Se estima que en los últimos seis años llegaron a ingresar al país unos 20 mil motores diesel usados por año. Esos motores son de vehículos europeos o asiáticos, que tuvieron algún accidente o fueron desafectados por emisión de gases contaminantes.

En el año 2002 se gravó con el Imesi la importación de motores diesel usados. Los motores llegaban entonces al puerto de Montevideo en «containers» a granel y no pagaban ningún impuesto, y todo el mundo transformaba los autos nafteros a diesel.

 

Nuevas técnicas

Cuando se descubrió que los motores despiezados no pagaban impuestos, se cambió de técnica.

Se importa un motor diesel usado a una zona franca, ahí se desarma e ingresa al territorio como partes usadas, las cuales no pagan impuestos. Posteriormente el motor se arma en talleres locales. Pero como esto también resultaba caro, surgió otro método.

Por un lado de la zona franca se importa o «nacionaliza» (la zona franca está en territorio nacional pero no bajo las mismas reglas), el bloque del motor y otros elementos y por otro la tapa y la bomba de inyección. Son repuestos usados y no pagan impuestos.

Con esos repuestos un motor naftero se adapta a gasoil, cambiándole la tapa, la bomba de inyección y algunos detalles menores. Según un estudio realizado por la Asociación de Repuesteros Automotores realizó junto a la Intendencia Municipal de Montevideo y la Dirección Nacional de Aduanas, un estudio para conocer cuántos motores diesel adaptados se registraron en un período de doce meses.

En Montevideo se registraron en un año unos 5.000 motores que se adaptaron de nafta a diesel por el cambio de la tapa y la bomba de inyección.

Pero según datos de aduanas, se importaron en el mismo lapso sólo mil bombas de inyección.

«Quiere decir que sólo la cuarta o la quinta parte -según convengamos en los números- fue realmente nacionalizada; el resto tiene un origen desconocido», sostiene Pereyra, agregando que en parte, las cuatro mil bombas faltantes «se pueden atribuir al aprovechamiento de vehículos siniestrados, pero también debemos tomar en cuenta que se roban entre 14 y 28 vehículos por día, y si bien una parte de ellos se recupera, la mayoría termina -como vemos en la televisión- en desarmaderos o a los costados de los arroyos, por lo que podemos suponer que esas bombas de inyección -que siempre son de la misma marca y del mismo modelo- terminan en vehículos adaptados».

El representante de la gremial empresarial dijo que «si tomamos en cuenta solamente el tema de la seguridad, nos parece que es muy importante entender que cualquier tipo de prohibición de importación de bienes usados de este tipo estaría limitando el campo del hurto y la inseguridad ciudadana que ello significa».

La iniciativa de prohibir la importación de autopartes usadas es impulsada por la Cámara de Autopartes del Uruguay, la Asociación de Repuesteros Automotores del Uruguay y la Cámara de Industriales Automotrices. *

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