Lula prometió eliminar todas las trabas
Cinco factores alientan el optimismo, que fue defendido especialmente por el presidente de la Comisión de Representantes Permanentes, Eduardo Duhalde: «En materia política estamos diez sobre diez», porque todos los estados ibéricos de Sudamérica están integrados al bloque, cuatro como miembros permanentes, los demás como asociados.
El primero, es la creación del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (Focem), que es el principal avance de esta cumbre. Junto a éste hay otros temas que han significado avance, como la complementación industrial. El segundo es la voluntad política demostrada para eliminar las trabas pequeñas e internalizar efectivamente los acuerdos presidenciales «hacer que rijan, por medio de leyes o decretos». El tercero es la voluntad de seguir avanzando en aspectos macroeconómicos. El cuarto es la perspectiva de integración infraestructural «gasoducto, hidrovía, corredor bioceánico». El quinto, es la capacidad de negociación externa que ha adquirido el bloque.
El Focem
«Es teóricamente importante», dijo Enrique Iglesias, refiriéndose al Fondo de compensaciones para las economías menores. Lagos, que no participa en ese fondo porque no es miembro pleno, opinó que «si queremos que el mundo entienda las asimetrías a favor nuestro, tenemos que reconocerlas entre nosotros. Comenzamos a caminar en la dirección correcta». Aún, si el Fondo es, por ahora, insuficiente.
El Focem tiene cuatro destinos. Los tres primeros con prioridad para los países pequeños y regiones fronterizas de los grandes: programas de convergencia estructural, de mejora de la competitividad y de cohesión social. El cuarto, por cifra pequeña, para fortalecer la institucionalidad de la integración.
La suma total del fondo es de US$ 100 millones.
El aporte será 70% brasileño, 27% argentino, 2% uruguayo y 1% paraguayo. Los destinos de los tres primeros rubros, se modificaron a último momento y serán de 48% a los proyectos paraguayos, 32% a los uruguayos, 10% a los argentinos y 10% a los brasileños.
En el primer año de ratificado por los parlamentos, se aportará un 50% de los 100 millones, el segundo 75% y el tercero el total.
Los proyectos serán evaluados por las autoridades del Mercosur que exigirán cuentas y realizará auditorías. Los países deberán aportar un 15% de contraparte para los proyectos. Durante los primeros 4 años se dará prioridad a las obras de infraestructura física, comenzando por proyectos piloto de alto impacto. Luego se evaluará todo el programa.
Otra medida que es vista como un avance neto, es la integración de las cadenas productivas, que significa que algunos productos pueden incorporar valor en distintos países.
Trabas
Lula propuso que la presidencia uruguaya organice este semestre una reunión para listar las trabas existentes, para encontrar creativamente la forma de eliminarlas. Todos los países se comprometieron a hacer aprobar internamente los acuerdos firmados. El más atrasado el Uruguay.
Hay voluntad política, por lo menos en la cúpula más alta, de desbrozar el camino de la circulación de mercaderías pensando en que si algún sector pierde a corto plazo, todos ganaremos a la larga. Habrá que ver si en los niveles inferiores esto resulta fácil.
Lagos dijo que él mismo no ha logrado que la carretera de Iquique a Bolivia, en la que se gastó una millonada, funcione las 24 horas, porque «no hay plata para pagar horas extra a los aduaneros».
En esta línea, se aprobó eliminar la doble imposición y se avanzó en la distribución aduanera. Ahora, un producto no goza de libre circulación si tiene materia prima extrarregional, porque el primer estado cobra aduana y los demás reciben mercadería de fuera sin cobrar.
Gasoducto
Se expresó repetidamente la opinión de que las integraciones en infraestructura impulsarán la integración por su sola existencia, porque si están serán usadas. Ahora se ha creado un fondo para impulsarlas, aunque sea pequeño.
La hidrovía, reclamada por Paraguay, y el corredor bioceánico que podría favorecer a Montevideo, pero está parado precisamente porque todos quieren que pase por su territorio, son dos de los proyectos mayores.
Pero más concreta parece la construcción del gasoducto de Perú a Chile, que abastecerá a Argentina, Uruguay y el sur de Brasil. La prensa paraguaya se quejó que ese país quedaría fuera, pero lo cierto es que Paraguay exporta energía. Entonces se firmó su inclusión. También hay preocupación por que esto no dañe a Bolivia.
Pero la apuesta más grande la hizo Hugo Chávez, que habló de un «cono» en lugar de anillo energético. Se trataría de dos gasoductos que recorrerían Sudamérica por el Atlántico y el Pacífico. Uruguay, como presidente, quedó encargado de impulsar el gasoducto. En principio, el de Perú, porque no son incompatibles. Simplemente se alargaría ese hasta Venezuela si se precisa.
Perú dice tener grandes reservas, que en los últimos días en la prensa uruguaya se han puesto en duda. Además, se recordó que México tiene preferencia. Pero diplomáticos chilenos explicaron a LA REPUBLICA que para exportar a México Perú tiene que hacer una planta para licuar el gas, que cuesta dos mil millones de dólares, inversión que ni siquiera está planteada.
Chile está construyendo una planta de desliquefacción, que cuesta la cuarta parte, para importar gas de fuera del bloque. Pero igual está interesado en el gas peruano, porque al ritmo de desarrollo chileno, necesita duplicar la cantidad de energía cada ocho años.
Salvaguardas
Argentina y Paraguay pretenden que se aprueben mecanismos de salvaguarda temporal, que permiten a los países miembros imponer aranceles a las mercaderías, cuando sienten que está afectando a su economía o que desigualdades afectan su competitidad.
Brasil, expresamente se opone a ello. En primer lugar, porque son cláusulas contra productos brasileños. De hecho Argentina ya puso en funcionamiento algunas trabas de ese tipo. Pero además, Lula dijo que «no podemos retroceder».
Reinaldo Gargano dijo a los periodistas uruguayos que nuestro país tampoco está de acuerdo porque sería retroceder. (Menos Mercosur, en lenguaje de Vázquez). «Adentro, yo dije que Uruguay a la integración la pagó muy cara, que le costó las fábricas de zapatos, las fábricas metalúrgicas… No estamos dispuestos ahora a retroceder.
Lula mismo dijo que «Brasil tiene conciencia de sus obligaciones y responsabilidades como economía mayor del bloque» y que «en nuestro proceso no hay lugar para hegemonismos».
Danilo Astori reconoció a LA REPUBLICA que «se ha abusado de la palabra ‘relanzamiento’.» Un orador había dicho que es la tercera o cuarta vez que el Mercosur se «relanza». El tiempo dirá. *
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