Preocupa la situación de impasse que vive el Mercosur
Diferentes personeros gubernamentales se han expresado en los últimos días respecto a cómo analiza y visualiza la actual administración al Mercosur.
Si bien en la región existe un marcado interés por impulsar el Mercosur, probablemente ese mismo interés es el que lleva , sobre todo a los dos países más poderosos, a buscar posicionarse de la mejor manera.
Lo cierto es que sea por las razones que se puedan aducir, a criterio de las autoridades de nuestro país «no se funciona». El embajador Carlos Amorín, director de Integración y Mercosur, que ayer partió hacia Asunción a la reunión del bloque, adelantó que no habrá avances importantes en esta reunión ya que las cosas «están bastante trabadas y apostamos a la presidencia de nuestro país a partir de julio».
El director nacional de Industria, Luis Mariatti, también se pronunció con conceptos similares en relación a toda la problemática que viven los industriales uruguayos con la producción argentina y sus subsidios y protecciones. Y también tenemos por el lado de Brasil problemas con el arroz y los lácteos los dos principales rubros de exportación al gigante norteño.
Quien fue más incisivo en sus apreciaciones, fue el ministro de Economía Danilo Astori quien días atrás atacó y cuestionó los acuerdos que realizan a espaldas del Mercosur, los gobiernos de Argentina y Brasil.
Consultado por el matutino El País, Astori fue más explícito al considerar que se ha retrocedido «respecto a niveles de integración que fueron mejores en el pasado».
El ministro hacía alusión tanto a la zona de libre comercio como a la unión aduanera a la que definió como «un queso gruyere».
También consideró que no existe coordinación macroeconómica, los mecanismos de solución de controversias son débiles y una institucionalidad «muy débil».
Naturalmente que se refirió a las asimetrías existentes en el Mercosur entre las economías de los dos grandes y las de los dos pequeños que no son consideradas ni tratadas adecuadamente, todo lo cual a su criterio lleva a que se busquen alternativas «como el tratado de inversiones con EEUU» siempre y cuando «no contradigan el espíritu del Mercosur».
Cabe acotar que todos los jerarcas coincidieron en la necesidad de fortalecer el Mercosur y potenciarlo, no existe la intención de rechazarlo ni aceptarlo como un mal inevitable. *
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